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Éxodo en Túnez

El cristal de seguridad no frenó la ira que llevaba esta bala y que mató a un jubilado de Manchester. Tumbadas en el suelo estaban Ángela y su vecina, que sobrevivieron haciéndose las muertas.  No movieron ni un músculo cuando el terrorista se paró cerca de donde estaban. En el hospital se recuperan los heridos más graves, como esta mujer que vio cómo mataban a su marido. Cuando trataba de reanimarlo también fue tiroteada. A esta pareja la hirió la metralla que saltó de las, al menos dos granadas, que tiró el yihadista. Ellos también están a punto de irse a casa,  como los miles de turistas que salen del país en un éxodo que parece bíblico tras esta maldición, supuestamente, en nombre del Corán. Jennifer estaba con su novio, corrieron como nunca cuando oyeron los disparos. Las víctimas colaterales del desastre son los tunecinos, que no se cansan de mimar a los pocos turistas que siguen viniendo.