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El acusado de matar a seis niños y una pareja mantuvo una relación con la mujer

David Ray Conley, acusado del asesinato de ocho personasREUTERS

El acusado de matar a seis niños de entre trece y seis años y dos adultos en un domicilio del condado de Harris (Texas) había mantenido una relación sentimental con la mujer, según han informado las autoridades. Entre los niños fallecidos estaría su propio hijo.

Valerie Jackson, de 40 años, y su marido Dwayne Jackson de 50, han sido encontrados muertos junto a seis niños, Nathaniel, de trece años, Honesty, de once, Dwayne Jr, de diez, Caleb, de nueve, Trinity, de siete, y Jonah, de seis.
Además, las autoridades sospechan que uno de los niños asesinados podría ser hijo del propio acusado, que ha sido identificado como David Ray Conley, de 49 años, ha informado la cadena estadounidense NBC News.
Tanto los adultos como los niños habían sido atados y posteriormente ejecutados de un disparo, algunos de ellos varios, ha indicado el jefe adjunto del Sheriff del condado de Harris, Tim Cannon, en rueda de prensa.
Cannon ha afirmado que Conley fue pareja de Valerie y que los asesinatos están "relacionados con una disputa" entre ambos. "Es obvio que estaba disgustado por lo que pasaba con su vida personal y la de su familia, y pensamos que eso llevó a la tragedia".
Además, las autoridades sospechan que Conley era padre de uno o dos de los niños asesinados. Los investigadores han informado de que Valerie había cambiado hace poco las cerraduras de la casa familiar.
EL SOSPECHOSO SE HA ENTREGADO
Los cadáveres fueron descubiertos tras una fallida visita de agentes de beneficencia que recibieron información de que el hombre que visitaban estaba bajo orden de busca y captura por asalto a un familiar.
Acto seguido se presentó una unidad de operaciones especiales, que rodearon el domicilio y descubrieron el cuerpo de un adolescente en el interior de la casa.
Los agentes decidieron entrar por la fuerza, momento en el que recibieron varios disparos del sospechoso. La Policía se retiró para dejar paso a un negociador que convenció al hombre de que se entregara tras una hora de conversación.