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Arriesgar la vida en el Mediterráneo porque tu vida ya está en riesgo

Rescate de refugiados en Lesbos, Cruz RojaReuters

Quienes a diario se echan al Mediterráneo en embarcaciones sobrecargadas con el deseo de llegar a Europa no son plenamente conscientes de lo peligrosa que puede llegar a ser la travesía o, si lo son, deciden igualmente arriesgar sus vidas porque en realidad sienten que estas ya están en peligro.

Así lo ve Rosemarie North, portavoz de la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR), a bordo del barco de rescate 'Responder' que operan de forma conjunta MOAS y la Cruz Roja Italiana en el Mediterráneo central. "Creo que no saben lo arriesgado que es el viaje", cuenta a Europa Press en una entrevista.
Cuando les rescatan en medio del mar "piensan que ya están casi en Europa" y se quedan sorprendidos de que apenas han dejado atrás Libia y que todavía tienen hasta 48 horas de travesía por delante, explica.
"No entienden que los traficantes no les dieron el combustible, la comida o los medios de navegación para llegar a Europa", añade. Según North, "muchos no saben dónde están los distintos países y nos preguntan si vamos a llegar a Alemania o Suecia".
Tampoco "entienden las cuestiones legales a las que se enfrentarán una vez lleguen a Italia" y los "próximos pasos que tendrán que dar en su viaje", añade. La prioridad, una vez a bordo, es "dejarles descansar".En todo caso, North cree que aunque entendieran los problemas legales a los que se enfrentarán, con la posibilidad de ver denegado el asilo en función de su país de origen, "podrían seguir intentando viajar hacia Europa".
"No tienen otra opción, la violencia, el hambre, la desigualdad les empuja lejos de sus casas. Suena extraño pero arriesgan sus vidas en el Mediterráneo porque sus vidas ya están en riesgo", resalta.
Cuando son rescatados, la mayoría "están aliviados y agotados" pero una vez que la tripulación les asegura que "ahora están a salvo", "gradualmente se tranquilizan". Algunos también están "devastados porque han perdido a sus seres queridos" en el viaje, añade North.
PRIMERA VEZ EN MESES FUERA DE PELIGRO
"Les animamos a que descansen y duerman ya que no hay nada que puedan hacer hasta que lleguen a tierra. Para muchos de ellos ésta es la primera vez en muchas semanas o meses que realmente pueden relajarse porque ahora están fuera de peligro", resalta la portavoz de la FICR.
North, que ha trabajado con Cruz Roja desde 2003 en "todo tipo de situaciones" como el postconflicto en Sierra Leona, el tsunami del sureste asiático o el terremoto de Nepal de 2015, reconoce que "esta operación es bastante diferente".
"Las embarcaciones van terriblemente sobrecargadas por lo que los rescatistas de MOAS tienen que mantener a la gente tranquila hasta que consiguen subirles a bordo de una forma ordenada", explica, subrayando que "si la gente entra en pánico, muchos de ellos podrían morir, casi delante de tus ojos". "La vida y la muerte pendiendo de un hilo, es una sensación extraña", admite.
"Este es un trabajo muy intenso tanto física como emocionalmente", resalta North, reconociendo las dificultades que supone tener que convivir en un espacio muy reducido la tripulación y los rescatados, pero "todos nosotros queremos hacer lo mejor" para los inmigrantes y refugiados.
En su caso, comenta, le resulta útil charlar con las enfermeras de la Cruz Roja italiana y "poner las cosas en perspectiva". Por ejemplo, tras el caso de un hombre al que se evacuó al hospital porque había inhalado combustible y presentaba quemaduras y que falleció, "me sentí muy mal pensando que igual podríamos haber hecho más por él pero ellas me dijeron que debido a la gravedad de las heridas probablemente habría fallecido igualmente".
ATAQUE DE PÁNICO AL LLEGAR A TIERRA
Otro caso que le ha impactado especialmente fue el de un joven de 22 años que, al llegar a puerto esta semana en Sicilia, "se derrumbó, temblando y sudando". Tras atenderle, la médico de la FICR Brunella Pirozzi determinó que se trataba de un ataque de pánico, así que el equipo estuvo tranquilizándole durante una media hora.
"Poco a poco, comenzó a abrir los puños y a contar con los dedos", recuerda North. "Mis dos hermanos, mi madre. Asesinados delante de mis ojos. Entonces vinieron a por mi hermana", le contó el joven, mostrándole una cicatriz en el cuello. "Me apuñalaron cuando intenté evitar que se la llevaran y me hice el muerto para que no me mataran a mí también", añadió.
Para North, es "inaceptable" que tantas personas hayan perdido la vida en el Mediterráneo tratando de llegar a Europa, de ahí el que la FICR se haya decidido a apoyar a la Cruz Roja Italiana y a MOAS en su operación de rescate con el 'Responder', que patrulla actualmente las aguas entre Libia e Italia.