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Se suspende la búsqueda de la campeona de apnea desaparecida en aguas de Formentera

Un robot submarino, con cámaras de vídeo y teledirigido desde una barca donde se reciben las imágenes en directo era la última esperanza de la familia de Natalia, desaparecida el domingo cuando junto a unos amigos practicaba zambullidas. Para ella, la reina del buceo libre, era un juego en unas aguas, las de la isla de Formentera, que no parecían peligrosas. Sin embargo, cuando ya llevaba varios minutos bajo el agua, –y a pesar de tener el récord de nueve minutos y dos segundos sin respirar–, sus compañeros dieron la voz de alarma. Son ellos los que barajan ya una hipótesis: que a Natalia le sorprendió una fuerte corriente submarina. Deja un impresionante legado de récords: con peso fijo y aletas se sumergió hasta los 101 metros, y en piscina, nadó sin respirar 182 metros de largos. Aunque ella siempre prefirió el mar. Decía que ahí abajo siempre se sentía parte de él, y solía repetir una frase tantas veces oída: que cuando juegas en su terreno, en sus aguas, y por muchas plusmarcas que hagas, siempre sabes que él, el mar, es el más fuerte.