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Casi 400 años de cárcel para siete pandilleros en El Salvador

Un juez de El Salvador ha condenado a 390 años de cárcel a siete miembros de la Mara 18 por matar a once personas en la localidad de San Juan Opico en marzo de 2016, una masacre que conmocionó a la nación centroamericana, según ha informado en un comunicado la Fiscalía General.
El juez ha basado su fallo en un testigo apodado 'Islámico', cuya declaración ha sido respaldada por las pruebas científicas. Ha impuesto una pena de 35 años de cárcel por víctima y otra de cinco años por agrupaciones ilícitas, por lo que cada uno tendrá que cumplir 390 años de prisión.
Por este caso ya fueron juzgados el pasado octubre en un juzgado de menores de Santa Tecla dos adolescentes, que recibieron cinco y quince años de privación de libertad que cumplen en el centro para menores de El Espino, en Ahuachapán.
El fiscal general, Douglas Meléndez, se ha mostrado "satisfecho" con este fallo y ha destacado el papel del Ministerio Público que, según ha afirmado, ha sido clave para encarcelar a los culpables.
La Mara 18 es una de las principales organizaciones criminales de El Salvador. La violencia desatada por estas pandillas es de tal magnitud que las leyes salvadoreñas las califican como organizaciones terroristas, lo que permite imponer penas mayores.
Aunque el Gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén ha logrado reducir los niveles de violencia con la ofensiva lanzada contra las maras, en 2016 el país registró una tasa récord de homicidio, solo comparable a la época de las guerras civiles en la región.