Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Sin acuerdo entre demócratas y republicanos sigue el cierre de Gobierno en EEUU

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha reiterado a los líderes del Congreso que "no negociará sobre la necesidad de que la sede legislativa actúe para reabrir el Gobierno". Esta advertencia la ha realizado en la reunión entre demócratas y republicanos que ha tenido lugar en la Casa Blanca y que ha terminado sin ningún acuerdo.

En un intento de poner fin al cierre parcial de la Administración, el presidente Obama y los líderes republicanos y demócratas del Congreso se han reunido en la Casa Blanca durante hora y media. Encuentro en el que sus diferencias han impedido llegar a un acuerdo para negociar un presupuesto a largo plazo, que según el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, el líder republicano Boehner no ha querido aceptar.
Obama, por su parte, "ha dejado claro que no va a negociar sobre la necesidad de que el Congreso actúe para reabrir el Gobierno o elevar el techo de la deuda pública para pagar las facturas que ya se han generado", ha dicho la Casa Blanca en un comunicado.
A pesar de que Obama no ha conseguido doblegar la voluntad de los líderes del Congreso, especialmente de los republicanos, ha confiado en que finalmente "el sentido común prevalezca" y logren llegar a un acuerdo.
El presidente del Gobierno ha convocado a los líderes del Congreso a las 17.30 horas (23.30 horas en España) en la Casa Blanca para convencerles de la necesidad de aprobar un proyecto de ley para garantizar la financiación de la administración pública, sin condicionamientos políticos.
A su salida de este encuentro, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, ha dicho que Obama y los legisladores demócratas se han negado otra vez a negociar, por lo que no ha habido avances.
El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, ha matizado que el jefe de Estado simplemente ha dejado claro que "no se prestará" a las tácticas políticas de los republicanos para negociar los presupuestos generales.
Por su parte, la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha aclarado que Obama no va a invocar la decimocuarta enmienda de la Constitución de Estados Unidos para superar esta crisis política.
La decimocuarta enmienda establece que "la validez de la deuda pública de Estados Unidos, autorizada por ley, no deberá ser cuestionada" y que "el Congreso tendrá el poder hacer cumplir, mediante una legislación apropiada, estas menciones".
CIERRE DEL GOBIERNO
El pasado martes entró en vigor el cierre del Gobierno debido a la incapacidad de demócratas y republicanos de llegar a un acuerdo en el Congreso para asegurar la liquidez de la administración pública.
Estaba previsto que este 1 de octubre el Tesoro de Estados Unidos superara irremediablemente el límite de endeudamiento público, fijado en 16,7 billones de dólares, cayendo así en una nueva crisis de liquidez que podía llevar al cierre de la administración pública.
Para evitarlo era necesario que republicanos y demócratas se pusieran de acuerdo en el Congreso para ampliar el límite de endeudamiento público hasta los 988.000 millones de dólares, garantizando así el funcionamiento del Gobierno hasta la elaboración de los nuevos presupuestos generales.
La oposición republicana había elaborado un plan según el cual se comprometía a apoyar una ampliación del límite de endeudamiento público a cambio de nuevos recortes en el gasto público, centrados en la reforma sanitaria del Gobierno, a la que se conoce popularmente como 'Obamacare'.
Con el objetivo de imponer su plan, la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, aprobó el sábado un proyecto de ley para aplazar un año la aplicación de la reforma sanitaria a cambio de entregar más fondos al Gobierno, pero el Senado, de mayoría demócrata, lo rechazó.
A última hora del lunes, la Cámara de Representantes volvió a aprobar --por 228 votos a favor y 201 en contra-- otro proyecto de ley con el mismo contenido y el Senado lo volvió a rechazar --con 54 votos en contra y 46 a favor--, haciendo casi inevitable el cierre del Gobierno.
En un último intento conciliador, la Cámara de Representantes propuso celebrar una "conferencia legislativa" para crear una comisión bicameral en la que resolver este asunto, pero el Senado se negó. "No iremos con una pistola apuntando a nuestras cabezas", dijo su presidente, Harry Reid.