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Víctimas de los implantes PIP de los que fueron imagen

Rachel y Anne fueron imagen publicitaria de la clínica donde se aumentaron el pecho

Rachel y Anna Jacomb decidieron someterse juntas, como buenas hermanas gemelas, a una operación de aumento de pecho. La clínica donde se realizaron la intervención decidió usar a las dos hermanas como reclamo publicitario. Lo que ellas no sabían es que los implantes PIP que les habían colocado les provocarían tantos problemas cinco años después.
Según informa el diario The Sun, Rachel, madre de cuatro hijos, comenzó a perder peso, a vomitar y a sentirse agotada cinco años después de someterse a una operación de aumento de pecho junto a su hermana gemela Anna en una clínica del Transform Cosmetic Surgery Group.
Cuando acudió al médico descubrió que uno de sus implantes, de la firma PIP, había explotado y la silicona se había extendido por su cuerpo y por sus glándulas linfáticas.
"Comencé a perder peso, vómitos y a tener sensación de cansancio", explica Rachel en el citado diario, "mis senos empezaron a estar duros e hinchados. Ayudé a la clínica a hacer un montón de dinero y necesitaba ayuda por lo que pensé que deberían hacerse cargo". Pero los responsables del centro no pensaron lo mismo y tuvo que pagar 1.200 euros para que le retiraran los implantes defectuosos.
Rachel asegura que "mis pechos se ven como si hubiera tenido una mastectomía, no tengo idea de cuándo voy a parecer normal otra vez, no tengo dinero para acudir al sector privado, pero espero obtener una indemnización".
La hermana gemela de Rachel, Anna, aún lleva los implantes PIP y espera que se los retiren.