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Las sanciones a Rusia son un arma de doble filo para las economías europeas

En lo que va de año,  las sanciones a Rusia por la crisis en Ucrania le han costado a la débil economía europea un 0,30%  de su PIB. Aunque Rusia lo ha pagado más caro, con un 1,5% de su crecimiento económico. Por países, los más afectados, los bálticos, Finlandia y Polonia, con economías más dependientes de la rusa.  Aunque también son los que más temen por su seguridad.  Francia ha pagado especialmente el veto a la exportación de armas y ha visto peligrar la venta de 2 fragatas, listas para entregar. Coste, 2 mil  millones de euros. Europa ha vetado también   la tecnología vinculada con la extracción de gas y grandes compañías como BP, Shell o incluso Repsol, que operan en Rusia, sufren las consecuencias. Pero el talón de Aquiles de Europa es su dependencia del gas ruso que cubre, por ejemplo, un tercio de las necesidades energéticas de Alemania. Otros como Hungría, República checa o Bulgaria dependen totalmente de esta fuente de energía. Además, desde principios de agosto, Rusia ha vetado la importación de productos alimenticios de la unión europea. La agricultura española puede verse afectada aunque Europa ya se ha cubierto las espaldas con más ayudas. La última amenaza de Rusia puede ser mortal para las aerolíneas europeas que vuelan a Asia:  la prohibición de sobrevolar el espacio aéreo del norte Rusia. Compañías como la finlandesa Finn Air pueden verse en la ruina.