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Los líderes europeos piden un registro de pasajeros y reformar Schengen

Un pasajero contempla los aviones desde la T4 del aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid BarajasReuters

Los jefes de Estado y de Gobierno de los 28 han aprobado en la reunión informal celebrada este jueves una hoja de ruta para reforzar la lucha contra el terrorismo a nivel de la UE tras los atentados de enero en París, que incluye como principales medidas un registro europeo de datos de los pasajeros aéreos (PNR, por sus siglas en inglés) y la reforma del código de fronteras Schengen con el fin de introducir controles sistemáticos en las fronteras exteriores a todos los ciudadanos europeos.

La hoja de ruta para reforzar la lucha contra el terrorismo consta de tres ejes: reforzar la seguridad de los ciudadanos, prevenir la radicalización y aumentar la cooperación con países terceros como Turquía. En cuanto a la seguridad, la prioridad es "detectar e impedir los viajes relacionados con el terrorismo, en particular de los combatientes extranjeros terroristas", apunta la declaración pactada por los líderes europeos.
Según los Gobiernos y la Comisión, el PNR europeo es el principal instrumento para detectar el movimiento de los yihadistas europeos que viajan a Irak y Siria y regresan a Europa con la intención de cometer atentados. Por ello, los líderes europeos han vuelto a pedir al presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, que desbloquee esta iniciativa, que el Parlamento había paralizado por su impacto en la protección de datos. Schulz les ha informado del compromiso aprobado en el pleno de esta semana de completar el registro de datos de los pasajeros aéreos de aquí a final de año.
Los líderes europeos han reclamado además una "reforma limitada" del código de fronteras Schengen con el fin de introducir controles sistemáticos a todos los ciudadanos de la UE en las fronteras exteriores, algo que no permite la legislación actual. Estados Unidos, Canadá y Australia ya aplican estos controles a todos sus ciudadanos.
Esta medida choca con la oposición de la Comisión Europea, que considera que sería suficiente con exprimir al máximo las posibilidades que ya autorizan las reglas actuales. "Preferimos actuar rápidamente sobre la base de las reglas existentes, que lo permiten, en lugar de perdernos en un proceso legislativo que durará años con un resultado incierto", dijo este miércoles el vicepresidente primero del Ejecutivo comunitario, Frans Timmermans.
A la espera de la reforma, los líderes europeos han acordado no obstante aplicar "sin demora" controles "sistemáticos y coordinados" a europeos en las fronteras exteriores basándose en "indicadores de riesgo comunes". "La Comisión debe publicar rápidamente directrices operativas para esto", reclaman.
Los líderes europeos han acordado además reforzar la cooperación y el intercambio de datos entre los servicios de seguridad y de inteligencia, así como la colaboración judicial, pero sin crear nuevas estructuras, como una unidad antiterrorista dentro de Europol, como ha planteado la Eurocámara.
También apuestan por reforzar las medidas para combatir el tráfico de armas y la financiación del terrorismo, en particular para congelar activos y seguir los flujos financieros.
Dar voz a las víctimas como pedía España
Por lo que se refiere a la lucha contra la radicalización, la prioridad es detectar y eliminar los contenidos en Internet que promuevan el terrorismo, aumentando la cooperación con el sector privado y dándole un papel a Europol.
Los jefes de Estado y de Gobierno piden desarrollar "narrativas para contrarrestar las ideologías terroristas" para lo que apuestan por "dar voz a las víctimas". La referencia a las víctimas se ha introducido en la declaración a petición de España, según ha dicho el presidente del Gobierno Mariano Rajoy .
También ven necesario poner en marcha iniciativas "de integración y rehabilitación social en el contexto judicial para hacer frente a los factores que contribuyen a la radicalización, incluyendo en las prisiones".
En cuanto a la política exterior, la UE quiere aumentar la colaboración con países terceros en materia de seguridad y antiterrorismo, "particularmente en Oriente Próximo y el norte de África y en el Sahel, pero también en los Balcanes Occidentales". Y apuesta por "un diálogo entre culturas y civilizaciones para promover las libertades fundamentales juntos".