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Trump comienza mañana su andadura presidencial marcado por la polémica

El acto inaugural comenzará a las 9.30 (hora local) y a las 12.00 Trump se convertirá en el presidente número 45 de Estados Unidos
El magnate neoyorquino Donald Trump dará este viernes el paso que parecía imposible cuando decidió lanzarse a las primarias del Partido Republicano en junio de 2015. Asumirá el cargo de presidente de Estados Unidos y pondrá a cero el contador de un mandato del que pocos se atreven a pronosticar resultados.
Trump ha pasado en menos de dos años de ser la anécdota del escenario político estadounidense a un presidente de pleno derecho gracias a su victoria en las elecciones del 8 de noviembre, cuando logró imponerse a la demócrata Hillary Clinton ante el estupor de quienes daban su derrota por segura.
La Vigésima Enmienda de la Constitución norteamericana establece que el mandato de cada presidente comienza a mediodía del 20 de enero del año posterior a la celebración de elecciones. De esta forma, Trump se convertirá este viernes, a partir de las 12.00 (hora local) en el presidente número 45 de Estados Unidos.
El resto de actos y horarios deriva del uso y costumbres de un país poco dado a las innovaciones en este tipo de ceremonias solemnes. El presidente de la Comisión Inaugural, Tom Barrack, ya ha avisado de que Trump "se ceñirá a la tradición", por lo que no se esperan grandes sorpresas para esta larga jornada.
"Listo para irme a Washington. El viaje comienza y trabajaré muy duro para que este viaje sea grande para el pueblo de Estados Unidos. No tengo duda de que lo haremos juntos", escribió Trump este jueves en su cuenta de Twitter, unas horas antes de aterrizar en la capital junto a su familia.
La tradición marca que el presidente electo pasa su última noche antes de asumir el cargo en la Blair House y asiste a misa en una iglesia cercana a la Casa Blanca. El viernes por la mañana, tomará un café con su predecesor, Barack Obama, que también le acompañará hasta el Capitolio.
A lo largo de la historia, sólo cuatro mandatarios salientes se han ausentado de la ceremonia de traspaso de mando, el último de ellos Richard Nixon, que abandonó la capital norteamericana antes de que su dimisión se hiciese efectiva y no vio a Gerald Ford jurar el cargo.
JURA DEL CARGO
Ante cientos de miles de personas y sobre dos biblias --una propia y otra usada por el presidente Lincoln-- Trump pronunciará las palabras que le llevarán al Despacho Oval. Los organizadores calculan que entre 800.000 y 900.000 personas podrían asistir a esta ceremonia, una cifra significativa pero que no se acerca al récord de 1,8 millones logrado por Obama hace ocho años, cuando inauguró su primer mandato.
A las 9.30 está previsto que comiencen las actuaciones que precederán al discurso de Trump, que en esta ocasión han estado marcadas por la polémica habida cuenta del escaso interés de las grandes estrellas por salir en la foto. La soprano adolescente Jackie Evancho, el grupo de rock 3 Doors Down y un coro mormón, entre otros artistas, figuran en el programa.
Dos horas más tarde, darán comienzo los mensajes y, a las 12.00, Trump jurará al cargo con el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, como testigo. "Juro solemnemente que ejerceré fielmente el cargo de presidente de Estados Unidos y hasta el límite de mi capacidad, preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos", dirá.
El magnate pronunciará a continuación su esperado primer discurso, convertido ya en presidente, del que no ha trascendido ninguna información. Fuentes citadas por la CNN han asegurado que Trump se ha escrito el texto, algo que él mismo trató de demostrar difundiendo una comentada imagen en redes sociales.
George Washington pronunció en 1793 el discurso más corto de la historia, con 135 palabras, mientras que el récord de duración lo tiene William Henry Harrison, que murió un mes después de declamar en público 8.445 palabras.
Está previsto que Obama abandone Washington inmediatamente después de la ceremonia y ponga rumbo a Chicago, de tal forma que su sucesor sea ya el protagonista total de la histórica jornada en Washington.
DESFILE
Trump comerá con los líderes del Congreso y comenzará a romper con la tradición en el desfile posterior que llevará al presidente y su 'número dos', Mike Pence, a la Casa Blanca. Unas 8.000 personas de distintos cuerpos --entre ellos los principales de las Fuerzas Armadas-- se sumarán al convoy, que será más corto de lo habitual.
Así, los organizadores calculan que el recorrido por la avenida Pensilvania durará sólo una hora y media, la mitad de tiempo del que dedicó Obama a realizar este mismo trayecto en 2009.
Trump también ha recortado el número de bailes organizados para celebrar su nombramiento, de tal forma que pasará de los diez del primer mandato de Obama a únicamente tres. Según el director de comunicaciones Boris Ephsteyn, el nuevo mandatario quiere "ponerse a trabajar y asegurarse de que todos los estadounidenses están a salvo en sus casas y en sus trabajos".
Ya el sábado, entre las 10.00 y las 11.00, se celebrará una misa en la Catedral Nacional de Washington.
PRESENCIAS Y AUSENCIAS
Todos los expresidentes vivos, excepto el convaleciente George H.W. Bush, asistirán a la toma de posesión de Trump, así como quien fuese su rival en las últimas elecciones, la exsecretaria de Estado de Hillary Clinton. Sin embargo, más de 60 congresistas demócratas ya han anunciado que no acudirán como gesto de protesta frente al nuevo presidente.
Alrededor de un centenar de grupos, tanto a favor como en contra de Trump, han convocado actos el viernes o el sábado con motivo del traspaso de mando en la Casa Blanca. Uno de los más populares es la Marcha de las Mujeres prevista para el sábado y que aspira a reunir a más de 200.000 personas, según los organizadores.
Esta movilización preocupa a las autoridades, que cerrarán más de un centenar de manzanas --casi ocho kilómetros cuadrados-- para crear una 'burbuja' vigilada por unos 28.000 efectivos de distintos cuerpos de seguridad, desde la Policía local hasta el Servicio Secreto pasando por el FBI.
El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jeh Johnson, aseguró la semana pasada que no tenía constancia de ninguna amenaza "específica" y "creíble" relativa a la toma de posesión, pero reconoció su preocupación por el riesgo derivado de 'lobos solitarios', personas que actúan por su cuenta y se han "autorradicalizado".