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Así eran los "brutales" métodos de interrogatorio usados por la CIA

El Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos ha presentado este martes un informe sobre el programa de detenciones e interrogatorios que la CIA practicó como parte de la ofensiva del Gobierno de George W. Bush contra el terrorismo internacional tras el 11-S. Aunque durante años muchos de los que lo urdieron y sufrieron han ido revelando detalles, este martes lo hemos conocido en todo su esplendor.

La senadora demócrata encargada de exponer este informe, Dianne Feinstein, ha admitido que los métodos usados por la agencia de Inteligencia "eran más brutales de los que el mundo se había imaginado".
Alimentación e hidratación rectal
Una de las revelaciones de este informe es el uso por parte de la CIA de una técnica de interrogatorio desconocida hasta ahora: "la alimentación e hidratación rectal", que padecieron al menos cinco supuestos terroristas, según ha podido documentar el Senado.
Los detenidos eran colocados "con la cabeza hacia delante y la cabeza debajo del torso" mientras se les introducía por el recto todo tipo de alimentos triturados, sin que en ningún caso hubiera una recomendación médica que lo justificara.
Uno de los jefes de interrogatorio de la CIA llegó a describir esta técnica, conforme a la documentación recabada por el Senado, como de "control total sobre el detenido".
Control alimenticio
Este informe también ha sacado a la luz el estricto control alimenticio sobre los presos de la CIA. La agencia jugaba también con el número de calorías que podían consumir y en ocasiones les imponía una dieta líquida para debilitarles.
Como parte de la estrategia, los interrogadores "recompensaban" a los detenidos con jugosas comidas cuando "colaboraban" dando información relevante.
Amenazas y palizas
Otro de los tristes hallazgos del Senado han sido las palizas y amenazas simultáneas a las que la CIA sometía a sus detenidos. Aunque en sí mismo no sorprende el 'modus operandi', revelado ya por algunos reclusos, sí lo hace su contenido.
El informe apunta a que los interrogadores amenazaban a los presos, mientras les sometían a palizas, con hacer lo mismo con sus familiares. Incluso el documento detalla que a uno de los reos le amenazaron con abusar sexualmente de su madre delante de él.
Ahogamiento simulado
El informe ha servido asimismo para confirmar el uso extendido de algunos de los métodos de interrogatorio de la CIA, como el ya tristemente conocido 'waterboarding' o ahogamiento simulado, que fue aplicado a numerosos detenidos, algunos de los cuales estuvieron a punto de morir por ello.
Los interrogadores colocan al preso bocarriba, le tapan la nariz y la boca con un trapo y le obligan a tragar agua durante unos 40 segundos. Jalid Sheij Mohammed, el 'cerebro' de los atentados del 11 de septiembre de 2001, fue sometido al 'waterboarding' hasta 183 veces.
Encerrados en cajas
La CIA también colocaba a los supuestos terroristas en pequeñas cajas en las que a veces introducía determinados elementos para explotar sus fobias.
Es el caso de Abú Zubaydá, que durante su estancia en cárceles de la CIA en Afganistán pasó largas estancias en estas pequeñas cajas en las que llegó a creer que moriría. Sus interrogadores metieron insectos en su particular prisión para inducirle al pánico.
Duchas de agua fría
Otra de las torturas documentadas consistía en bañar a los detenidos con agua helada y envolverles después, estando totalmente desnudos, con plástico para prolongar durante más tiempo la sensación de frío.
Gul Rahman, un supuesto terrorista que estuvo recluido en Afganistán, murió de hipotermia después, según la prensa norteamericana, de sufrir una de estas duchas de agua fría en una cárcel secreta de la CIA.
Privación del sueño
Otra herramienta clave para "derrumbar" a los presos es la privación del sueño. Para impedir que los detenidos se durmieran, les obligaban a permanecer en posiciones incómodas, bajaban la temperatura de la celda o les sometían a ruidos incesantes.
La CIA dio su autorización para mantener despiertos a los reos hasta 180 horas, el equivalente a una semana y media, aunque al Departamento de Justicia le informó de que el límite estaba en 96 horas.
Posiciones incómodas
Obligar a los detenidos a permanecer durante horas o incluso días en intervalos de tres meses en posiciones incómodas era, al parecer, una de las técnicas complementarias usada por la CIA para reforzar otras torturas.
Algunos reos han relatado que les obligaron a estar de pie y encadenados y a orinar y defecar sobre ellos mismos y después permanecer encima. El objetivo: causar fatiga física y mental. Agotarles hasta la extenuación.
Humillación pública
Los detenidos por la CIA eran obligados a estar desnudos en varios momentos y como parte de distintas técnicas de interrogatorio, pero destaca la práctica de obligarles a pasear sin ninguna prenda por un corredor delante de los demás reclusos.