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Sudán se incauta nuevamente las copias de dos diarios del país

Los servicios de Inteligencia de Sudán se han incautado nuevamente este martes las copias de dos diarios del país, en una táctica utilizada frecuentemente en las últimas semanas, en medio de las protestas contra el Gobierno.
En este caso, los medios afectados han sido 'Ajir Lahza' y 'Al Yarida', cuyas ediciones han sido secuestradas un total de diez veces en las últimas cuatro semanas.
Periodistas de 'Ajir Lahza' han dicho que la incautación de las copias podría deberse a una columna en la que se discutían las diferencias en el gubernamental Partido Nacional del Congreso, según ha informado el diario local 'Sudan Tribune'.
La Constitución de Sudán contempla la libertad de prensa, si bien varias leyes del país condicionan esta libertad a aspectos de seguridad, lo que ha sido utilizado por las autoridades para limitar los contenidos contrarios al Gobierno.
La semana pasada, el vicepresidente de Sudán, Hassabo Mohamed Abdelrahman, tildó de "traidores y saboteadores" a los que han apoyado o participado en la campaña de desobediencia civil.
El grupo de activistas Jalas (Liberación) ha indicado en los últimos días que las protestas están siendo convocadas y organizadas a través de las redes sociales, pidiendo la continuación de las mismas "hasta su éxito".
En respuesta, el presidente del país, Omar Hasán al Bashir, aseguró la semana pasada que la campaña de desobediencia civil en el país no derrocará a su Gobierno, subrayando que el Ejecutivo "no caerá por WhatsApp".
En sus declaraciones, desafió "a los que quieran derrocar el régimen" a que "salgan a las calles". "Sin embargo, tenemos claro que no lo harán, ya que son conscientes de lo que ocurrió en el pasado", advirtió.
Al Bashir hizo así una referencia velada a la muerte de unas 200 personas en septiembre de 2013 durante la represión de las protestas por el citado plan de austeridad.
LA CAMPAÑA DE DESOBEDIENCIA
Activistas del país habían convocado una campaña durante el mes de diciembre en protesta contra el aumento de los precios de la electricidad, el combustible y los medicamentos.
El Gobierno anunció el 3 de noviembre el fin de los subsidios a la electricidad y el combustible para intentar evitar el aumento de la inflación y la caída de la libra sudanesa en el mercado negro.
Asimismo, el Banco Central de Sudán anunció que no modificaría la tasa de cambio del dólar estadounidense para la importación de medicinas, provocando que los precios se dispararan entre un 100 y un 300 por ciento.
Las decisiones se vieron seguidas por múltiples manifestaciones en distintos puntos del país, incluida la capital, Jartum, tras lo que el 27 de noviembre arrancó una campaña de desobediencia civil.
El propio Al Bashir reconoció hace unas semanas que el aumento de los precios derivado de las medidas de austeridad han supuesto "una bofetada" para los ciudadanos, si bien destacó que la campaña "había fracasado".