Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Sudán del Sur rechaza las advertencias sobre un posible genocidio en el país

La Presidencia de Sudán del Sur ha rechazado este lunes las advertencias sobre un posible genocidio en el país, argumentando que se trata de una estrategia para justificar más sanciones y un embargo de armas al país.
El portavoz de la Presidencia, Ateny Wek Ateny, ha dicho que estas informaciones de Naciones Unidas y otras ONG "son más que una utopía, sino una ignorancia hipócrita sobre la situación política en Sudán del Sur".
"Las informaciones son una mera receta para un embargo de armas contra el Gobierno o un complot para crear una situación fértil para recabar financiación y permitir que los extranjeros que buscan trabajo lo encuentren en Sudán del Sur", ha indicado.
"¿Además, desde cuándo la falta de armas de fuego ha evitado un genocidio, en caso de que se estuviera planeando el asesinato en masa de civiles?", se ha preguntado, haciendo referencia al genocidio en Ruanda en 1994, según ha informado el diario 'Sudan Tribune'.
Por otra parte, y tras reconocer ataques contra la comunidad dinka "por parte de cobardes que se presentan como revolucionarios", ha asegurado que el presidente, Salva Kiir, "no permitirá que los dinka busquen venganza".
Horas antes, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, advirtió de que Sudán del Sur podría ser escenario de "atrocidades en masa" si la comunidad internacional no interviene para poner fin al conflicto en el país.
Ban alertó del incremento de las tensiones étnicas en el país, incluido el discurso de odio por parte de altos cargos, haciéndose eco de las palabras del enviado especial de la ONU para la Prevención del Genocidio, Adama Dieng.
"Temo que ese proceso (el genocidio) pudiera comenzar, a menos que se tomen medidas inmediatas", valoró, agregando que el Consejo de Seguridad de la ONU debe emitir una alerta clara de que el discurso de odio y la incitación a la violencia deben terminar, y de que los responsables de atrocidades en masa y otros crímenes rendirán cuentas".
Así, informó de la existencia de informaciones sobre los posibles planes del Ejército y el grupo rebelde Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-En Oposición (SPLM-IO) para incrementar sus operaciones militares.
Por ello, pidió al Consejo de Seguridad de la ONU, a los líderes regionales y a la comunidad internacional "que dejen claro al presidente Kiir y a (el líder rebelde) Riek Machar que una ofensiva militar tendría graves consecuencias".
EL REPUNTE DEL CONFLICTO
La violencia ha ido en aumento en el que es el país más joven de África desde julio de 2016, cuando se retomaron los combates entre las fuerzas leales al presidente y los combatientes leales a Machar. Los enfrentamientos dejaron 300 muertos.
La rivalidad entre Kiir, de etnia dinka, y Machar, que es nuer, se tradujo en un primer conflicto en diciembre de 2013, cuando el presidente del país decidió cesar a Machar como su 'número dos'.
El conflicto entre los dos bandos terminó con un acuerdo de paz firmado en agosto de 2015 y que implicaba el regreso de Machar a para que volviera a ser nombrado vicepresidente del país, nombramiento que llegó en abril de 2016.
Sin embargo, las continuas violaciones del pacto y los graves combates de julio llevaron al cese de Machar, que fue relevado en el cargo por el general Taban Deng Gai.
DIÁLOGO DE PAZ
Kiir hizo la semana pasada un llamamiento a un diálogo nacional para poner fin al conflicto, si bien Machar lo rechazó argumentando que el mandatario "no tiene credibilidad para ello".
"Hubo otra oportunidad para el diálogo nacional, la reconciliación nacional y el proceso de recuperación tras la firma del Acuerdo para la Resolución del Conflicto", dijo Machar, lamentando que "sin embargo, fue aplastada cuando Kiir (...) dirigieron operaciones militares en Yuba entre el 8 y el 11 de julio en Yuba".
"Si el presidente Salva Kiir es sincero sobre el diálogo nacional (...), en vez de decretar la paz, debería permitir que el acuerdo que dice estar aplicando establezca un tribunal híbrido de justicia", agregó el líder rebelde.
Kiir había desvelado previamente un plan de diez puntos para el desarrollo del mismo, resaltando que estaría encabezado por "personalidades eminentes" del país.
"El proceso de diálogo nacional debe ser visto como creíble, genuino y abierto para toda la población, y debe tener garantías de que sus resultados serán aceptados e implementados", recalcó.
Así, apuntó que su Gobierno "garantizará la seguridad y libertad de todos los que participen en el mismo, incluidos los que están en la actualidad en el extranjero, algunos de ellos opositores al Ejecutivo".
Kiir no mencionó sin embargo a Machar, quien en la actualidad se encuentra en Sudáfrica, tras resultar herido en los combates que estallaron en julio en Yuba.