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Tres muertos en el asalto policial a la cafetería de Sídney

El café estaba sumido en la oscuridad cuando de repente han empezado los fogonazos de las granadas cegadoras. Momento que han aprovechado los primeros cinco rehenes para huir despavoridos. Ha sido entonces cuando los cuerpos de operaciones especiales han iniciado su asalto. Durante dos minutos sólo se han oído los disparos de sus fusiles automáticos. Después más rehenes lograban liberarse. Una salía en brazos de varios agentes, otra corría sin rumbo y un chico salía con los brazos en alto para que no le confundieran con el secuestrador. Han sido los afortunados, porque a otro compañero lo sacaban, a rastras y casi de inmediato le han empezado a practicar una reanimación. No tardaban en llegar las camillas que se han llevado a varios heridos y un robot artificiero por si había alguna bomba en el interior. El asalto ha terminado con tres muertos: el secuestrador y dos rehenes. Final complicado para 16 horas de secuestro que empezaban a la hora del desayuno cuando un hombre armado ha irrumpido en un café, en el corazón financiero de Sídney. Algunos empleados han tenido los reflejos suficientes para escapar por una puerta de servicio. Poco después, llegaban sus exigencias, por boca de sus rehenes en los que pedía una bandera del grupo radical Estado Islámico, línea directa con el primer ministro y que los medios dejarán claro que era un ataque de esa organización. Además, aseguraba haber escondido tres bombas por la zona. Mientras él se protegía obligando a sus rehenes a apoyar las manos en los cristales con banderas con la frase "No hay más Dios que Alá". Escudos humanos para que la policía no pudiera dispararle, al menos, hasta que se ha puesto el sol.