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Save the Children denuncia que 300 niños han muerto o resultado heridos en cinco días en Alepo

El uso de bombas antibúnker hace que los menores no estén seguros ni siquiera en refugios subterráneos, denuncia la ONG
Más de 300 niños han muerto o han resultado heridos en los últimos cinco días en los bombardeos de la aviación siria y la rusa sobre el este de la ciudad de Alepo, según ha denunciado Save the Children, que ha incidido que los menores "ya no están seguros ni en sótanos ni en refugios subterráneos por el uso de las bombas antibúnker".
En un comunicado, la ONG ha advertido de que estos nuevos misiles impiden que los menores puedan seguir con su educación, justo ahora que estaba prevista la reanudación de las clases este sábado, ya que los colegios establecidos bajo tierra ya no son seguros. Así las cosas, unos 100.000 niños en edad escolar no podrán ir al colegio.
Save the Children apoya a 13 colegios en la ciudad. En los dos últimos años, ocho de estas escuelas tuvieron que trasladar las clases a sótanos para poder proteger a los niños de los continuos bombardeos, ataques aéreos, bombas de barril y fuego de artillería.
Omar, director de una escuela de la ciudad, ha explicado que los padres tienen miedo de enviar a sus hijos al colegio, mientras que los escolares están sufriendo en todos los niveles y son incapaces de concentrarse en el aprendizaje y en el estudio.
"Con tan sólo escuchar el sonido de éstas bombas se genera un estado de pánico y de terror inimaginable. Las bombas antibúnker tienen tal capacidad de destrucción que pueden destruir refugios subterráneos y sótanos. Consiguen destruir los edificios por completo", ha precisado Omar.
Según ha explicado la ONG, este tipo de bombas son capaces de no detonarse cuando perforan el suelo y estallan una vez que llegan a los cuatro o cinco metros de profundidad. Este tipo de bombas, conocidas también como "bombas terremoto", están diseñadas para destruir instalaciones militares y tienen un sistema de retardo que produce una gran explosión bajo tierra.
Estas armas tienen un impacto devastador en zonas civiles, matando y mutilando a personas que pensaban que estarían más seguras en un sótano, ha denunciado Save the Children, advirtiendo de que su uso en Alepo podría constituir un "crimen de guerra".
NIÑOS SACADOS DE LOS ESCOMBROS Y EN SUS PUPITRES
"Ahora tenemos más probabilidades de ver cómo los niños son sacados de los escombros o verlos en el suelo de un hospital que verlos sentados en sus pupitres", ha lamentado el director de Save the Children en el noroeste de Siria, Nick Finney.
"Se merecen cumplir su derecho a jugar y a aprender. El uso de las bombas antibúnker significa literalmente que no hay ningún lugar donde podamos protegerlos. Queremos que el uso de estas armas sea investigado como un posible crimen de guerra", ha reclamado.
Por otra parte, la ONG ha precisado que además de los bombardeos, las escuelas del este de Alepo carecen de los suministros básicos para funcionar como combustible para calentar los sótanos, suministros de agua, libros de texto y lápices.
"No vamos al colegio porque los aviones lanzan bombas constantemente. Cuando escuchamos un avión nos sentamos en el suelo con miedo a que las cosas se caigan encima de nosotros", ha relatado Amjad, un niño de 12 años residente en Alepo.
"Mi mejor amigo murió en uno de los bombardeos. Me encanta ir a la escuela a estudiar y me gustaría llegar a ser ingeniero civil para reconstruir las casas que han sido destruidas", ha precisado.
Según Save the Children, ya antes de la intensificación de los bombardeos solo había un 6 por ciento de menores matriculados y en los últimos tres meses han muerto cinco estudiantes y siete miembros del personal de colegios apoyados por la ONG en el este de Alepo.
LOS NIÑOS HAN PAGADO UN PRECIO MUY ALTO
"La infancia siria ha pagado un precio muy alto por este conflicto. El uso de la violencia con el tiempo terminará, pero para los que sobrevivan será muy difícil devolverles todos los años de educación perdidos y que puedan llegar a reconstruir sus vidas", ha subrayado Finney.
Para paliar en la medida de lo posible esta situación, Save the Children ha dado clases de recuperación durante el verano y ha distribuido "kits para estudiar en casa" para que los niños puedan seguir estudiando cuando sus colegios estén cerrados por culpa de los ataques.
La organización dispone de 54 kits con material educativo listos para distribuir y cientos de cestas de alimentos, pero el asedio y la intensificación de la violencia no permiten que la ayuda llegue a la ciudad.
Así las cosas, la ONG ha defendido la necesidad urgente de "un acuerdo de alto el fuego que ponga fin a los ataques indiscriminados contra los civiles y que permita que la ayuda llegue y los colegios puedan volver a abrir". "Todas las partes en el conflicto deben cesar el uso de armas explosivas en zonas donde viven civiles", ha añadido la ONG.
Igualmente, ha reclamado una "investigación internacional imparcial" por el ataque mortal a un convoy de ayuda de Naciones Unidas ocurrido la semana pasada cerca de Alepo y por las violaciones del Derecho Internacional Humanitario con motivo del aumento de la violencia en Alepo.
"Las fuerzas y grupos armados en Siria deben cesar de inmediato los ataques contra centros educativos, profesores y alumnos y dejar de ocupar las escuelas con objetivos militares", ha remachado la ONG.