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Sassou Nguesso pide "paciencia" a la Conferencia Episcopal de RDC en el diálogo político en el país

El presidente de República del Congo, Denis Sassou Nguesso, ha pedido "paciencia y calma" a la Conferencia Episcopal de República Democrática del Congo (RDC), en el marco del proceso de diálogo político en el país.
"Sassou Nguesso ha comparado el trabajo de los obispos con el de un timonel que está intentando atracar. Debe hacer todas las maniobras para atracar bien", ha dicho el secretario general interino de la CENCO, Donatien Nshole.
"Nos ha invitado a la calma y a la paciencia", ha agregado, resumiento el encuentro celebrado durante la jornada en la capital de RDC, Kinshasa, según ha informado la emisora local Radio Okapi.
Nshole ha asegurado que la CENCO considera posible que los trabajos de mediación lleguen a su fin este sábado, apuntando que "los políticos están cerca de trabajar en comisiones".
La crisis política en RDC estalló después de que el presidente, Joseph Kabila, afirmara que no abandonaría el cargo debido al aplazamiento de las elecciones hasta abril de 2017.
Tras ello, el nuevo primer ministro, Samy Badibanga, tomó posesión en diciembre al frente de un gobierno de unidad nacional acordado en virtud de un acuerdo con parte de la oposición y aprovechó para llamar a la calma.
El acuerdo alcanzado en octubre para el aplazamiento de las elecciones hasta abril contemplaba el nombramiento de Badibanga como líder de un gobierno de unidad.
Precisamente, Badibanga es uno de los opositores que participaron en el diálogo con el Gobierno. Fue elegido diputado en 2011 por el partido Unión para la Democracia y el Progreso Social (UDPS), que lidera Etienne Tshisekedi.
Sin embargo, el principal bloque opositor rechaza el acuerdo que considera una treta, si bien ha dicho que no llamará a manifestarse. Las conversaciones bajo la mediación de la Iglesia católica no han conseguido llegar a ningún compromiso.
De hecho, Tshisekedi reclamó a la población que no reconozca a Kabila como presidente del país, pidiendo que resista "de manera pacífica" ante los intentos del mandatario de extender su mandato.
Asimismo, recalcó que Kabila "ha perdido su legitimidad al frente del país", afirmando que el mandatario está cometiendo una "violación consciente de la Constitución", acusando al presidente de "alta traición".
Los diplomáticos temen una escalada de la violencia que desencadene un conflicto como el que vivió el país entre 1996 y 2003 en el que murieron millones de personas, atrajo a los ejércitos de los vecinos y provocó enfrentamientos entre grupos armados por la riqueza mineral y el uso de la violación masiva como arma estratégica.
Los jóvenes activistas han dicho que se han inspirado de Burkina Faso, donde Blaise Compaoré fue depuesto en 2014 por protestas populares cuando intentaba prolongar su mandato de 27 años.
Al igual que en Burkina, las protestas en RDC vienen motivadas en parte por la desesperación económica. El país cuenta con los mayores yacimientos de cobre y metales de África usados para aparatos tecnológicos, como el cobalto y el coltán, pero la caída de los precios ha provocado la reducción del presupuesto y una caída del 30 por ciento del franco congoleño.