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Santos disuelve la mesa de negociaciones con las FARC en un acto simbólico

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha disuelto la mesa de negociaciones que durante cuatro años han protagonizado el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana y que concluyó el pasado 12 de noviembre con un acuerdo de paz.
Santos ha hecho de anfitrión en un acto celebrado este jueves en la Casa de Nariño, en Bogotá, para condecorar a los países garantes --Cuba y Venezuela-- y al Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) por su contribución a las negociaciones de paz, dándolas así por concluidas.
"Con este acto, de manera simbólica, estamos cerrando la mesa de negociaciones", ha dicho. "Hoy nos preocupamos por cómo implementar la paz y ya no --¡ya no!-- por cómo seguir enfrentando la guerra con las FARC", ha celebrado.
Santos ha expresado su agradecimiento "y el de todo el país" a los representantes de Cuba y Noruega, Rodolfo Benítez y Dag Nylander, respectivamente, y al jefe del CICR en Colombia, Christoph Harnisch, a quienes ha premiado con la Orden de San Carlos en el grado de Gran Cruz.
"Sin el apoyo de Cuba y de Noruega este proceso no hubiera sido posible", ha afirmado. A este respecto ha revelado que el secuestro del general Alzate, que a punto estuvo de dinamitar el proceso de paz, se resolvió gracias a los países garantes.
De la isla caribeña, ha destacado su "esfuerzo en todos los aspectos", como garante y como sede del diálogo de paz" y ha definido a Benítez como "un hombre con un gran profesionalismo y una paciencia a toda prueba", gracias al cual se han resuelto "graves crisis".
"Con respecto a Nylander, puedo decir que pocas personas, como él, han estado involucradas en el proceso en toda su duración: desde la primera hora hasta hoy", ha destacado. "Los negociadores del Gobierno lo llaman 'el santo noruego'", ha confesado.
De Harnisch ha señalado "un profesionalismo excepcional --ha respondido a todas nuestras solicitudes, a menudo volando a La Habana a las pocas horas de recibir una llamada nuestra--, yendo mucho más allá de las tareas que suele cumplir el CICR en el mundo".
El pasado 24 de agosto el Gobierno y las FARC cerraron un primer acuerdo de paz, tras casi cuatro años de negociaciones en La Habana, que fue rechazado por los colombianos en el referéndum del 2 de octubre, lo que obligó a las partes a ajustarlo con las propuestas del sector crítico.
El resultado fue un nuevo acuerdo de paz el 12 de noviembre que, aunque sigue sin contentar a los detractores de los textos de La Habana, fue ratificado por el Congreso el 1 de diciembre y ha comenzado a implementarse.