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Reino Unido, pendiente de un recuento decisivo para su futuro

Reino Unido ha celebrado el histórico referéndum por el Brexit dividido entre los partidarios de salir de la Unión Europea y los defensores de permanecer en ella. Con el futuro en juego, las últimas encuestas apuntan a un triunfo por la mínima de los partidarios por la permanencia. El recuento final dictará la voluntad y el devenir de los británicos en una decisión de la que depende cierta estabilidad económica y financiera también más allá de sus fronteras.

Reino Unido se juega su futuro tras un referéndum decisivo. Sobre la mesa, la permanencia o la salida de la Unión Europea. Del recuento del que se espera un resultado a primera hora de la mañana de este viernes, depende una cierta estabilidad económica y financiera en la Unión Europea y más allá de sus fronteras.
Los británicos deciden su futuro y el primer ministro se juega el suyo. Fue Cameron quien convocó el referéndum hace tres años pensando que no habría problemas, pero todas las encuestas, --al igual que las portadas de la prensa del país--, denotan y señalan una clara división que se balancea tímidamente para deshacer el 50-50. Las últimas estimaciones de éstas, así como las casas de apuestas, apuntan a un triunfo por la mínima de los partidarios por la permanencia.
GIBRALTAR, ATENTO A LA RESOLUCIÓN
Con especial exceptación aguarda al resultado definitivo el ministro principal de Gibraltar. Lo tiene tan claro como la inmensa mayoría de los 23.000 votantes de la colonia británica. Fuera el Peñón tiene mucho que perder y poco que ganar: ahora ya tiene su régimen fiscal y aduanero privilegiado. Y, en caso de ruptura, España recuperaría, por ejemplo, el control total, y a capricho, sobre la Verja, o sobre los permisos de residencia en el Campo de Gibraltar.
¿QUÉ SUCEDERÁ TRAS LA VOTACIÓN POR EL BREXIT?
De ganar el 'Brexit', el primer ministro británico, David Cameron, ya ha dicho que notificará a la UE "inmediatamente" el resultado, pero esto podría llevarle unos días. Además, si pierde, se verá sometido a una gran presión de su dividido partido, que podría llevarle a dimitir. También podría ser objeto de presiones incluso aunque ganara.
Por su parte, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo, junto con sus aliados mundiales, se presupone que tienen planes de contingencia para hacer frente al golpe que la salida de la UE supondría para la libra esterlina.
El proceso estaría sujeto a un plan marcado en el calendario:
DOMINGO 26 DE JUNIO
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, presidirá una reunión de emergencia del colegio de comisarios, incluido el británico Jonathan Hill. La Comisión será la encargada de negociar el acuerdo de 'divorcio' entre Londres y Bruselas.
Responsables europeos insisten en que no hay un 'Plan B' en caso de 'Brexit', pero recordando los mismos desmentidos el verano pasado cuando se evitó por poco el 'Grexit', es decir la salida de Grecia por la crisis de deuda, hay quien habla de una 'Sala B', donde un equipo de 'bomberos' integrado por abogados y expertos de la UE estará preparado. "La idea es tener todo preparado para el lunes", ha explicado un funcionario.
El inicio de una nueva semana en los mercados financieros mundiales verá a inversores y votantes reclamando respuestas sobre hacia dónde se dirigen Reino Unido y la UE. Cabe esperar que ambos ofrezcan garantías de negociaciones ordenadas, mientras nada cambia de forma inmediata, ni para las empresas ni para los ciudadanos.

MARTES 28 DE JUNIO
Para este día está convocada una cumbre europea. Tras un voto a favor del 'Brexit', puede que la carrera de Cameron esté acaba, pero es probable que éste se quede en el cargo al menos hasta que su partido, muy dividido, elija a un sucesor. Así, se espera que acuda a la cena en Bruselas.
La gran incógnita es si notificará al presidente del Consejo, Donald Tusk, que está activando Artículo 50 de la UE, la base legal para que Reino Unido abandone el bloque. En Londres, los eventuales sucesores y partidarios del Brexit podrían intentar ganar tiempo.
Hasta que Reino Unido dé a conocer su jugada, la UE estará atada de pies y manos, aunque muchos estarán impacientes en que se aclare que no habrá nuevas conversaciones para intentar retenerles. Si Cameron consiguiera ganar el referéndum, la cumbre discutirá la puesta en práctica del paquete de reformas que se acordó en marzo para dar a Reino Unido un trato especial a la hora de afrontar la inmigración de comunitarios.
MIÉRCOLES 29 DE JUNIO
En el segundo día de la cumbre, en caso de 'Brexit', los líderes de los otros 27 estados hablarán sin Cameron en la sala, un patrón al que los británicos tendrá que habituarse. El Artículo 50 fija un límite de dos años para consumar el divorcio. La UE deberá rellenar un vacío del tamaño de Reino Unido en su presupuesto y apaciguar a los millones de ciudadanos de la UE en Reino Unido y los británicos que viven en el continente sobre sus futuros derechos.
Los líderes de la UE, especialmente Alemania y Francia, podrían optar por una rápida demostración de unidad e integración. Una opción podría ser una cooperación en materia de defensa más estrecha, ya sin el escéptico Reino Unido, ya que de hecho en la agenda de la cumbre está prevista una revisión de la política de seguridad.
Los líderes europeos deberán dar a la Comisión Europea el mandato de negociación. Algunos en Reino Unido creen que las discusiones para la salida durarán más de dos años, pero una extensión requiere la unanimidad de la UE, algo que pocos en Bruselas esperan.
Algunos sugieren que las conversaciones con Reino Unido sobre los futuros términos comerciales podrían ir en paralelo con las conversaciones de salida, si bien Juncker lo ha descartado. "Después de dos años, negociaremos las relaciones empezando de cero", ha advertido.
A PARTIR DEL DÍA 7
La legislación europea se seguirá aplicando en Reino Unido hasta dos años después del inicio de las negociaciones. Desde ese momento, se dejarán de aplicar.
Entretanto, los parlamentarios británicos seguirán en la Eurocámara, Hill seguirá en la Comisión, miles de británicos seguirán trabajando como funcionarios de la UE y los ministros británicos seguirán acudiendo a los consejos. Pero no tendrán verdadera voz y Reino Unido planea renunciar a su presidencia de la UE en la segunda mitad de 2017. Con ello, el testigo pasaría a Estonia, en la que sería su primera vez como presidenta de turno.
Hay quien habla de presiones para excluir a los eurodiputados británicos de su voto en las leyes europeas y privar a Hill, designado por Cameron, de su sensible cartera que supervisa la regulación de los servicios financieros.
La relación entre la UE y Reino Unido tras su salida es la gran incógnita. Muchos líderes europeos, recelosos de los votantes euroescépticos en sus países, están decididos a que Reino Unido no pueda tener acceso a los mercados comerciales y financieros de la UE si quiere mantener a los trabajadores comunitarios fuera de su territorio.
Según responsables europeos, sostienen: "las cuatro libertades o ninguna", en referencia a la libertad de movimientos de bienes, servicios, capital y personas contemplada por los tratados. Otros son más contundentes: "fuera significa fuera".
Uno de los grandes temores de la UE es que se produzca un "efecto dominó" que tenga un mayor coste a largo plazo que la marcha de Reino Unido. El 'Brexit' "rompería un tabú", en palabras de Juncker. "Si otros abren la puerta, inspirados por el modelo británico, veremos una riada de referéndums, que privarán al proyecto europeo de toda credibilidad", ha prevenido.
¿FINAL DEL CAMINO?
En Bruselas existe "consenso" de que Reino Unido se enfrentará a un futuro frío, expulsada tras dos años para quizá negociar su regreso posterior a algún tipo de acceso comercial a cambio de muchas de las cosas --especialmente la libertad de movimientos dentro del bloque y las contribuciones al presupuesto comunitario-- con las que los votantes del 'Brexit' quieren acabar. Pero algunos diplomáticos más cautos no descartan giros sorprendentes.
Aunque la legislación europea parezca estar clara, los líderes europeos, la canciller alemana Angela Merkel incluída, son reacios a ver una salida de Reino Unido y podrían buscar un modo de mantentenerlo, sea cual sea el resultado del 23 de junio. "¿Realmente Merkel cerrará la puerta?", se pregunta un diplomático europeo. "Puede parecer algo claro en Bruselas, pero en política nunca digas nunca", advierte.