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Reino Unido plantea dificultades para avanzar en el cuartel general militar de la UE

El Gobierno británico ha planteado dificultades para avanzar en el desarrollo y lanzamiento de un embrión de cuartel general militar de la Unión Europea para planificar y conducir las operaciones militares no ejecutivas por divergencias sobre su designación y su posible evolución futura, según han admitido varias fuentes diplomáticas.
Los ministros de Exteriores y Defensa de los Veintiocho acordaron en marzo establecer una Capacidad Militar de Planificación y Conducción en el Estado Mayor de la UE bajo mando del actual director general del mismo, teniente general finlandés Esa Pulkkinen, pero única y exclusivamente para dirigir las operaciones militares no ejecutivas -en la actualidad son las misiones de entrenamiento de las fuerzas militares de Malí, Somalia y República Centroafricana--. Pero todavía falta por traducir en textos legales el acuerdo político de marzo, que permitan avanzar en su lanzamiento y desarrollo formal.
La idea es que los Veintiocho traten de acordar un texto para la reunión de los ministros de Exteriores de la UE aunque se aprobaría por los ministros de Defensa, en su reunión del jueves.
Reino Unido, que lleva años frenando todo intento de poner en marcha un cuartel general permanente de la UE para no socavar ni duplicar con la OTAN, rechaza que la nueva estructura se denomine como cuartel general "en la decisión jurídica", apoyado por algún otro país, mientras que otros países como Francia y Alemania, insisten en que se considere como tal, según varias fuentes diplomáticas, que atribuyen las reticencias británicas por el contexto electoral para no aparecer que "ceden" ante la Unión.
"Empezamos diciendo que era un cuartel general operativo, ahora no se dice formalmente pero hemos mantenido una perífrasis con las funciones para decir lo mismo", han explicado fuentes diplomáticas.
También se discute "qué niveles de la cadena de mando asume" la célula de planeamiento, es decir, además del nivel táctico y operativo, el nivel estratégico, que "en algún momento" tendrá que asumir. "Esa es la cuestión", han precisado otras fuentes.
Reino Unido ve "importante" que "este texto represente de forma justa el acuerdo" alcanzado en marzo y dejar claro que "esto no es un primer paso" para poner en marcha un cuartel general operativo. "Es crucial que esto también se vea reflejado", admiten fuentes diplomáticas, que rechazan que Londres tenga intención de "vetar" o "bloquear" el avance de la célula ya acordada para las misiones no ejecutivas.
Los Veintiocho acordaron en marzo revisar su funcionamiento "a finales de 2018" a más tardar de cara a decidir si se va "más lejos" para convertirlo en un verdadero cuartel general, que asuma el peso de las operaciones militares ejecutivas, como las operaciones contra las mafias en el Mediterráneo, contra la piratería en el Océano Índico y la operación Althea en Bosnia, tal y como quieren España, Francia y Alemania.
"Hay visiones distintas", admiten fuentes diplomáticas, que recuerdan que la decisión de los Veintiocho de la próxima semana "no va a prejuzgar" que se amplíe el cuartel general a las misiones ejecutivas en el futuro.
LA PESCO
El embrión del cuartel general es el primer paso concreto para avanzar en el refuerzo de la defensa europea, aunque los Veintiocho también discutirán la semana que viene los avances de cara a poner en marcha la cooperación estructurada permanente, que permitiría a un grupo de países avanzar por su cuenta en el desarrollo de capacidades o para lanzar una operación, si una mayoría cualificada de países lo aprueba.
Francia y Alemania han mantenido divergencias sobre el nivel de ambición de la PESCO, que la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Federica Mogherini, espera que se pueda poner en marcha este año.
Francia reclama que la PESCO se ciña a los países que se comprometan a realizar gastos "fuertes" en defensa y estén dispuestos a participar en las operaciones militares "más exigentes" de la UE en "un entorno no permisivo", pese al riesgo de bajas, frente a otros países que defienden criterios más flexibles para que "todo el mundo" pueda participar en proyectos. Alemania ha defendido centrarse en cosas como un mando médico para operaciones, apoyo logístico, la formación académica y ejercicios.
España apoya la posición francesa sobre la necesidad de garantizar un nivel de ambición elevado para la PESCO y pide "seriedad" en "los compromisos" de los países. "Si volvemos a estar todos en la PESCO no haría falta", avisan fuentes diplomáticas. Por su parte, los países del Este son los que más temen la posibilidad de una Europa a varias velocidades, también en el ámbito de la defensa.
Los Veintiocho también abordarán los trabajos para poner en marcha una coordinación anual en defensa -eso sí de forma voluntaria_para identificar las capacidades deficitarias y facilitar sincronizar los presupuestos nacionales, así como para mejorar la utilización y financiación de los grupos de combate de la UE, nunca utilizados hasta ahora, entre otros, por falta de financiación común. De momento, parece que hay consenso entre los Veintiocho para incluir el coste del transporte estratégico y el repliegue de los grupos de combate en el mecanismo de financiación intergubernamental Athena y la posibilidad de desplegar por módulos los batallones en función de las necesidades y facilitar refuerzos si necesario.
Los Veintiocho también esperan que la Comisión Europea detalle a principios de junio propuestas para incentivar la cooperación en defensa, incluido la creación de un fondo europeo de defensa para costear la investigación y tecnología en defensa y el desarrollo de capacidades.
Por ahora, se exploran ideas como garantizar que estas inversiones no computen para el déficit, algo que Alemania ve con recelo, y que la Comisión aporte garantías para financiar capacidades o lanzar bonos europeos para proyectos de defensa, aunque el grueso de su coste seguirá corriendo a cargo de los Estados miembro. Bruselas ha pedido que aporten 5.000 millones de euros anuales para capacidades militares y plantea destinar 500 millones de euros anuales a partir del 2020 en el marco de un futuro programa comunitario de ayudas a la investigación y tecnología en defensa, algo tabú hasta ahora. Antes habrá un proyecto piloto dotado de 90 millones para proyectos de investigación.