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El cargo de Primera Dama de EEUU, "el trabajo no pagado más duro del mundo"

Empieza con un baile, pero va mucho más allá de evitar pisotones. “Es el trabajo no pagado más duro del mundo". Así describía, Pat, la esposa del presidente Nixon, el cargo de primera dama americana. 47 mujeres en la historia han podido atestiguarlo, desde la primerísima Primera Dama, Martha Washington. Ella, la primera mujer en un billete de dólar, hasta Melania Trump, la ultimísima Primera Dama. Su nombre entra ya a la historia. Depende ahora de ella el guion que de sí misma escriba. Difícil papel, en cualquier caso para esta exmodelo de origen esloveno, de 47 años, tras el huracán Michelle, dispuesta a cantar, bailar, hacer campaña y mancharse las manos en el huerto o en problemas como la obesidad infantil. Siguió Michelle la tradición de primeras damas "modernas", muy implicadas en fines sociales. Como hizo en su día la ambiciosa Hillary Clinton o Nancy Reagan. Siguieron ellas la referencia más rompedora, la de Eleonor Roosevelt, profesora, diplomática, activista de derechos civiles, alcanzó altos cargos de responsabilidad en la ONU. Turno ahora para Melania, cercana, al menos en su estilo, al icono Jackie Kennedy. Comparten ambas que han participado durante las campañas políticas, Jackie incluso en castellano. Ella combinó elegancia y entereza incluso ante la muerte de Kennedy. Sí, hemos hablado sólo de mujeres; no hay registrado ningún primer caballero. Como en el baile, la presidencia se hace en pareja y no siempre gusta su ritmo. Margaret, la esposa del presidente Taylor, allá por 1850, rezaba cada noche con mucha devoción pidiendo la victoria...del rival de su marido.