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Portugal despide a Mario Soares agradeciéndole su papel histórico

Autoridades portuguesas y extranjeras, pero también ciudadanos anónimos, se han sumado este martes a los actos convocados para dar el último adiós al expresidente Mario Soares, considerado padre del Portugal moderno y artífice, entre otros hitos, de la adhesión del país a la Unión Europea.
El claustro del Monasterio de los Jerónimos ha acogido el funeral de Estado, al que han acudido numerosos representantes internacionales como el Rey Felipe VI o el presidente de Brasil, Michel Temer. Los restos de Soares, fallecido el pasado sábado a los 92 años, reposarán en el cementerio de los Placeres de Lisboa.
Los hijos han tomado la palabra en el funeral para despedir a quien han descrito como un "héroe", un término que también comparten con otros ciudadanos de a pie que se han acercado a presenciar los actos oficiales, según testimonios recogidos por la prensa local.
El actual jefe de Estado, Marcelo Rebelo de Sousa, ha destacado de Soares su capacidad "humanista" y su labor como "constructor de la 'portugalidad'. "En nombre de todo Portugal, gracias Mario Soares", ha destacado al término de un discurso en el que ha alabado el "coraje" y la "resistencia" del fallecido.
El primer ministro, António Costa, ha enviado un mensaje desde India, donde se encuentra de visita oficial, y ha aplaudido la voluntad de Soares para "unir a los porturgueses" y "servir" a su país.
Los actos oficiales han concluido con una salva de 21 disparos efectuada desde una embarcación militar en el río Tajo. Para el miércoles, en el tercer y último día de duelo nacional, se ha convocado una ceremonia oficial en el Parlamento luso.
HÉROE DE LA DEMOCRACIA
En cada uno de los momentos históricos clave de las últimas décadas de la historia portuguesa surge la figura de Soares: lucha contra la dictadura, revolución y regreso de la democracia, opción europeísta y consolidación democrática. Soares lo ha sido todo en Portugal a nivel político: diputado, ministro, primer ministro, presidente y eurodiputado.
Soares, autoproclamado "socialista, republicano y laico", defendió estas ideas desde sus tiempos de estudiante de Historia y Derecho en la Universidad de Letras de Lisboa en los que inició su actividad política contra la dictadura de Salazar, que le costó 13 detenciones de la Policía política y una deportación a Santo Tomé en 1968 y después, en 1971, su exilio a París, donde fundó en 1973 el Partido Socialista Portugués.
Volvió a Portugal tras la Revolución de los Claveles, el 25 de abril de 1974, donde fue recibido como un "héroe nacional" por una multitud, y fue ministro de Exteriores en los gobiernos en funciones, cuando lideró las negociaciones de la independencia de las colonias portuguesas, pero dimitió poco tiempo después.
Un año más tarde se convirtió el primer jefe del Gobierno elegido democráticamente en el país (1976-77) y lideró también el segundo (1978). Volvió a liderar el gobierno entre 1983 y 1985 en el denominado Bloque Central junto al Partido Social Demócrata (centro-derecha) y condujo a Portugal a la integración en lo que hoy es la UE.
Tras su derrota electoral de 1985, se lanzó a la carrera por la Presidencia en 1986 y la consiguió en la segunda vuelta gracias en buena medida al apoyo de toda la izquierda, incluido el Partido Comunista de Portugal. El país estaba claramente dividido, pero en 1991 logró la reelección con un aplastante 70 por ciento de apoyo.
Con la Presidencia terminada fue eurodiputado (1999-2004) e intentó volver a la jefatura del Estado en 2006, pero ahora con la izquierda dividida el centro-derecha se hizo con la victoria. Incluso después se mantuvo como una de las voces más respetadas dentro del socialismo portugués.