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La policía turca emplea de nuevo cañones de agua contra manifestantes pacíficos

La policía turca emplea cañones de agua contra manifestantes. Foto: ReutersReuters

La Policía ha empleado cañones de agua este sábado contra los miles de manifestantes pacíficos concentrados en la emblemática plaza Taksim de Estambul en lo que supone la primera intervención policial violenta desde que los 'indignados' fueran desalojados la semana pasada del cercano parque Gezi.

Poco antes de la carga policial varios manifestantes habían lanzado claveles rojos hacia la línea de agentes, ataviados ya con el equipo antidisturbios, que avanzaban hacia los activistas para desalojar la plaza. Los claveles pretendían ser un recuerdo para los cuatro muertos registrados desde que comenzaron las protestas.
La concentración, en la que han participado unas 10.000 personas, se ha producido en la plaza Taksim, aunque los policías han impedido el acceso al parque Gezi, acordonado desde el desalojo de la semana pasada.
Mientras, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, proseguía con campaña de mítines por todo el país para contrarrestar las masivas protestas que desde finales de mayo se han producido en las principales ciudades del país para denunciar la brutalidad de la represión policial.
Erdogan ha denunciado que las protestas han sido organizadas desde el interior y el exterior del país "por un grupo de interés" que han logrado beneficios en los mercados financieros. "¿Quién ha ganado con estas tres semanas de protestas? Los grupos de presión de los tipos de interés, los enemigos de Turquía", ha afirmado el mandatario ante unos 15.000 simpatizantes en la ciudad de Samsun, a orillas del mar Negro. "¿Quién ha perdido con estas protestas? La economía de Turquía y, en menor medida, el turismo. Han manchado la imagen de Turquía", ha añadido.
En una apelación a la base conservadora de su Partido Justicia y Desarrollo (AKP), de raíces islamistas, Erdogan ha asegurado que quienes participan en las manifestaciones no respetan el Islam, la religión mayoritaria en el país. "Que entren con zapatos en las mezquitas, que beban alcohol en nuestras mezquitas, que levanten la mano a nuestras niñas con pañuelo. Una oración de nuestra gente basta para frustrar sus planes", ha afirmado.