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Pakistán aplaude el acuerdo de paz entre el Gobierno afgano y Hezb-e-Islami

El Gobierno de Pakistán ha aplaudido este jueves el acuerdo de paz firmado entre el Ejecutivo de Afganistán y el grupo Hezb-e-Islami, liderado por el 'señor de la guerra' Gulbuddin Hekmatyar.
En su comunicado, el Ministerio de Exteriores ha resaltado que "Islamabad ha dicho en numerosas ocasiones que no hay una solución militar al conflicto en Afganistán".
"Un acuerdo negociado por la vía política en el marco de un proceso de paz liderado por los afganos es la opción más viable para lograr una paz y estabilidad duradera en Afganistán", ha agregado.
Por ello, el ministerio ha manifestado que "la finalización exitosa del acuerdo de paz entre el Gobierno de Afganistán y Hezb-e-Islami es, en este sentido, alentadora".
"Deseamos sinceramente que este acuerdo de paz sea una oportunidad para acuerdos similares entre el Gobierno afgano y otros grupos insurgentes del país, para lograr una paz duradera en Afganistán", ha valorado.
Por último, ha indicado que "el Gobierno y el pueblo de Pakistán reiteran su continuado apoyo y solidaridad con el Gobierno y el pueblo de Afganistán en su búsqueda de la paz, el progreso y la prosperidad".
El presidente afgano, Ashraf Ghani, y Hekmatyar ratificaron el jueves el acuerdo de paz, tras lo que el mandatario pidió al grupo trabajar para mejorar la situación en el país y reducir la dependencia de Kabul del extranjero.
Por su parte, el líder de Hezb-e-Islami ha hecho un llamamiento para "poner fin a la crisis actual en el país" y ha instado a los grupos insurgentes a unirse al proceso de paz.
Hekmatyar, líder de la insurgencia contra los soviéticos en los años ochenta, ha sido designado como "terrorista global" por Estados Unidos, que se encuentra al frente de una misión militar internacional en Afganistán desde hace 15 años.
Hezb-i-Islami ha desempeñado un rol relativamente pequeño en el conflicto actual, en el que la presencia de los talibán ha aumentado notablemente. De hecho, Hekmatyar pidió no boicotear los últimos comicios, en un cambio de postura respecto a las elecciones anteriores.
Tras los reiterados fracasos en la iniciación de conversaciones con los talibán, el acuerdo ofrece cierta esperanza de que el Gobierno afgano puede persuadir a otros grupos milicianos a que dejen el campo de batalla y se unan a un proceso político pacífico.