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Un viaje de los que cambian el rumbo de la historia

Obama en CubaEduardo Córdoba

Barack Obama está al llegar. Una visita inimaginable hace poco más de un año se hará realidad este domingo. Será la primera de un presidente estadounidense en activo desde hace casi 90 años. La última, la de Calvin Coolidge, republicano, dicen que discreto hasta el hermetismo y de proyección histórica más bien escasa. Todo lo contrario que Obama. Demócrata, frío pero cercano, deseoso de dejar su impronta en la historia y un legado reconocible más allá del inminente final de su mandato. La foto definitiva podría ser la que consiga en este viaje.

En La Habana el ruido de los martillos hidraúlicos y el olor a pintura revelan la expectación que suscita la visita. Pero esto no va a ser Bienvenido Mr. Marshall por más que el surrealismo berlanguiano recorra el día a día de los cubanos.La prensa disidente dice que el gobierno esconde a los mendigos y las empresas públicas (valga la redundancia, habría que decir) piden a sus empleados que el lunes y el martes acudan a trabajar con sus mejores galas. Pero nada más.
El cartel de la imagen, de tamaño discreto y colocado al lado de la catedral, es la única pista gráfica de la que se avecina que el equipo de Noticias Cuatro ha encontrado en sus primeras horas en Cuba, la única referencia a un viaje de los que cambian el rumbo de la historia. No hay tacitas ni camisetas ni bolígrafos con la imagen de Obama. Sólo una bandera de Estados Unidos ondea a pocos metros del cartel.
Una cosa es abrirle las puertas de casa y otra darle las llaves. El presidente Obama obtendrá una foto para la historia pero si quiere entusiasmo y desmayos a su paso por Cuba tendrá que esperar. Esperemos que no sean otros 90 años.