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La ONU recuerda a Trump que "la tortura es tortura", sin "excepción"

El relator de la ONU para la tortura, Nils Melzer, ha instado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a no debatir siquiera la restauración de prácticas como el 'waterboarding' y ha insistido en que "la tortura es tortura", sin "excepción".
Melzer ha apelado en un comunicado a las "obligaciones" legales y morales de Estados Unidos para pedir a Trump que no recupere técnicas "que se acercan más a la barbarie que a la civilización". "Si la nueva Administración reaviva el uso de la tortura, las consecuencias para todo el mundo serían catastróficas", ha añadido.
Trump no descarta recuperar prácticas como el 'waterboarding' --asfixia simulada-- porque, en su opinión, "funcionan" para obtener información y combatir el terrorismo. El actual mandatario ha criticado en reiteradas ocasiones la supuesta tibieza de su predecesor, Barack Obama, en materia de seguridad nacional.
"Sin ninguna duda, el 'waterboarding' es tortura", ha recordado Melzer, que también ha puesto en duda los argumentos esgrimidos por Trump en la última semana. "Al contrario de lo que se cree, la tortura simplemente no funciona", ha apostillado.
El relator, designado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ha explicado en su nota que los abusos sobre detenidos "producen confesiones falsas e información poco fiable o errónea". En este sentido, ha subrayado que, "ante la amenaza de un dolor o una angustia insoportable, las víctimas dirán lo que sea --independientemente de si es verdad o no--, para detener el dolor y tratar de seguir vivos".
Melzer ha citado un informe difundido en 2014 por la Comisión de Inteligencia del senado de Estados Unidos y en el ya se explicaba que las técnicas de interrogatorio utilizadas durante la época de George W. Bush no eran "eficaces" para obtener información o cooperación por parte de los detenidos.
NO TODO VALE
El relator ha añadido que, "aunque la tortura funcionase", este argumento no serviría para que fuese "legal o moralmente aceptable", en la medida en que sobre esa hipótesis también podría afirmarse que "las armas químicas o el terrorismo funcionan" cuando se trata de "buscar ventaja militar en una guerra".
"Todos los pueblos civilizados del mundo se han unido para abolir estas prácticas atroces porque destruyen irreparablemente la humanidad y la integridad no sólo de la víctima, sino también del perpetrador y, en última instancia, de la sociedad en su conjunto", ha aseverado Melzer.