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La muerte de dos mujeres eleva a cuatro los fallecidos por las protestas en Brasil

Dos mujeres han muerto atropelladas este lunes durante una protesta en una carretera de la localidad brasileña de Cristalina, en el estado de Goiás, lo que eleva a cuatro el número total de fallecidos desde el arranque de las movilizaciones en el país sudamericano, hace más de dos semanas. El primero fue un joven de 18 años, Marco Delefrati, que perdió la vida también en un atropello. Veinticuatro horas más tarde, Cleonice Vieira de Moraes, una empleada pública de los sericios públicos de limpieza fallecía como consecuencia de los gases lacrimógenos que habia inalado en el transcurso de una manifestación en la que se había visto involucrada.

El atropello se produjo en la carretera BR 251, a unos 70 kilómetros de Brasilia. Un inspector policial, Tércio Baggio, ha informado a la agencia de noticias Brasil de que las mujeres fueron arrolladas en torno a las siete de la mañana cuando participaban en una barricada en la zona de Marajó.
El conductor se detuvo en un primer momento, pero abandonó el lugar sin auxiliar a las víctimas, "tal vez por miedo a ser agredido", según Baggio. Pese a su huída, se ha puesto en contacto con la Policía y ha prometido proporcionar "toda la información necesaria".
Un testigo citado por el periódico 'O Globo' ha relatado que el conductor abandonó el vehículo varios kilómetros después y un grupo de personas le prendió fuego.
Al menos 400 personas participaban este lunes por la mañana en el bloqueo donde murieron las dos mujeres, cuyas identidades no han trascendido. Los manifestantes bloquearon la carretera en sus dos sentidos para reclamar mejoras en los servicios públicos, tal como han hecho durante semanas miles de personas a lo largo y ancho de Brasil.
Desde que comenzaron estas protestas, han muerto cuatro personas. A las dos víctimas de Cristalina se suman el estudiante Marco Delefrati, de 18 años y que murió atropellado en Ribeirao Preto, y una trabajadora del servicio público de limpieza de Belém, Cleonice Vieira, que perdió la vida tras inhalar gas lacrimógeno.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se ha citado para este lunes con los gobernadores estatales y con los alcaldes de las principales ciudades para discutir la ola de descontento. Rousseff, que la semana pasada prometió escuchar la voz de la calle, tiene previsto verse también con representantes de los manifestantes.