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Muere en Mosul el responsable de medios de Estado Islámico de Nínive

El responsable de la comisión de medios de comunicación del autodenominado Estado Islámico en la provincia iraquí de Nínive ha muerto, junto a dos de sus asesores, en enfrentamientos registrados en el barrio de Al Karama, ubicado en el este de la ciudad de Mosul.
Así lo han confirmado fuentes locales a la cadena de televisión iraquí Al Sumaria. "El responsable de la comisión de medios de Estado Islámico ha sido abatido en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en Al Karama, en el este de Mosul, junto a dos de sus asesores", ha señalado esta fuente.
"Estado Islámico ha empujado a decenas de sus miembros de (la comisión de) medios de comunicación en los enfrentamientos directos con las fuerzas de seguridad, con el objetivo de preparar reportajes gráficos para la agencia Amaq, el brazo mediático clave del grupo extremista", ha añadido, bajo condición de anonimato.
Con la llegada de combatientes extranjeros a sus filas, el grupo ha puesto sus manos en las últimas tecnologías de comunicación, con cámaras de alta definición y programas de edición gracias a los cuales confiere a sus vídeos un efecto semiprofesional que incrementa exponencialmente el impacto de su mensaje, como se ha podido apreciar, por ejemplo, en la ejecución del periodista estadounidense James Foley.
La ofensiva para recapturar la ciudad de Mosul, el principal bastión de los yihadistas en Irak, comenzó el pasado 17 de octubre. Su caída supondría una derrota estratégica y simbólica para el grupo.
En las operaciones participan más de 100.000 efectivos pertenecientes al Ejército iraquí, milicias chiíes y peshmerga kurdos. Las fuerzas iraquíes también cuentan con el apoyo aéreo de Estados Unidos.
A pesar de que se estima que no hay más de 5.000 milicianos en el interior de la ciudad, el avance de las tropas iraquíes está siendo lento y difícil, ya que los yihadistas han colocado una gran cantidad de minas antipersona y artefactos explosivos caseros en su retirada de las zonas liberadas, causando la muerte de cientos de civiles y retrasando la ofensiva iraquí.
El primer ministro de Irak, Haider al Abadi, estimó la semana pasada que bastan tres meses para "eliminar" la presencia del grupo en el país.