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Mattis afea a los aliados que se retiraran demasiado rápido de Afganistán

Los ministros de Defensa de la OTAN acuerdan enviar más militares a Afganistán aunque sin concretar la cifra
El secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, ha afeado este jueves a los aliados que retiraran demasiado rápido de Afganistán las fuerzas militares de combate y ha explicado que su Gobierno sólo decidirá sobre la cifra de militares estadounidenses adicionales que desplegará después de que haya completado su estrategia para el país centroasiático.
Los ministros de Defensa de la OTAN han acordado desplegar más fuerzas militares a Afganistán tras la petición de los mandos militares sobre el terreno de enviar varios miles de soldados más en su reunión de este jueves aunque no han decidido todavía sobre cifras concretas.
"Aumentaremos nuestra presencia en Afganistán", ha anunciado el secretario general de la OTAN, Jens Stolenberg, en una rueda de prensa al término de la reunión de los aliados y países socios que contribuyen a la operación de entrenamiento, asistencia y asesoramiento de la OTAN a las fuerzas afganas. "Mantendremos nuestra misión Apoyo Decidido más allá de 2007", ha asegurado.
Un total de 15 países de la OTAN y socios, entre ellos Reino Unido y Australia, han prometido enviar "algo más de 1.600" efectivos adicionales a Afganistán y algunos más se han comprometido este jueves a estudiar enviar más militares, aunque están a la espera de conocer el refuerzo que hará Estados Unidos, han explicado fuentes aliadas. Las fuentes consultadas han dicho que en total se necesitan "entre 2.000 y 3.000" militares más para la operación de entrenamiento de la OTAN.
La ministra de Defensa española, María Dolores de Cospedal, ha avanzado que España está estudiando "un incremento" de militares en Afganistán, aunque "todavía no hay una decisión tomada", y ha precisado que dicho aumento "sería dentro del ámbito de las autorizaciones" aprobadas ya por el Congreso de los Diputados.
Estados Unidos, que aporta unos 6.900 militares de los 13.000 con los que cuenta la misión de la OTAN en Afganistán, podría enviar otros 4.000 efectivos al país centroasiático para operaciones antiterroristas y la misión aliada, según medios estadounidenses.
"Mirando atrás, hay bastante consenso de que quizá hayamos retirado nuestras fuerzas demasiado rápido, que reducimos los números un poco demasiado rápido", ha dicho Mattis en rueda de prensa al término de la reunión con sus homólogos de la OTAN.
Mattis ha asegurado que Estados Unidos no decidirá el número de militares adicionales que enviará a Afganistán hasta que complete su evaluación sobre la situación en Afganistán, incluido "qué no se está haciendo" y si hacen falta "cambios de táctica militar", además de otros tipos de esfuerzo de índole económica y diplomática necesarios, que deben ser "mutuamente reforzantes" y tampoco ha dado plazos.
"No pongo plazos a las guerras. Así de simple, las guerras son fenómenos fundamentalmente imprevisibles. Cada intento de dar una mala respuesta a algo así, probablemente va a fracasar", ha dicho.
El jefe del Pentágono ha avisado de que "todos" han visto "los resultados" de abandonar "zonas no gobernadas" en países como Siria y ha recordado el compromiso de los aliados de seguir apoyando a Afganistán.
"Lo más importante es cuál es el precio de no pelear esta lucha y en este caso no estamos dispuestos a pagar ese precio", ha dicho. "Exige que esto no se deje sin acabar. No se puede decir estoy cansado, me vuelvo a casa", ha subrayado.
SOLTENBERG RECHAZA QUE HUBIERA SALIDA PRECIPITADA
Stoltenberg ha rechazado que los aliados se equivocaran al retirar el grueso de sus fuerzas y pusieran fin a la misión de combate de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad afgana (ISAF) a finales de 2014.
"No, fue la decisión correcta. En todo caso, teníamos que haberlo hecho antes" de pasar de un papel de combate a un papel de entrenamiento, ha insistido, dejando claro que "a largo plazo es mucho más sostenible capacitar a los afganos a garantizar su propia seguridad".
"Es mejor permitir a las fuerzas locales estabilizar sus países en lugar que fuerzas de combate de la OTAN hagan este trabajo en muchos países", ha dicho, dejando claro que pese al refuerzo militar que acometerán no volverán a un papel de combate.
No obstante, ha defendido la necesidad de enviar más soldados a Afganistán para "romper el punto muerto" sobre el terreno y "forzar a los talibán a hacer concesiones" en la mesa de negociación.
Stoltenberg ha justificado la necesidad de desplegar más efectivos para "ajustar" los esfuerzos de entrenamiento a fin de reforzar a las fuerzas de operaciones especiales afganas, reforzar la fuerza aérea afgana y mejorar el liderazgo y mando de los afganos, aunque también ha subrayado la necesidad de que Kabul ataje la corrupción en las filas de sus fuerzas.
El ministro de Defensa en funciones afgano, Taric Shah Bahrami, ha confiado en que el refuerzo de los aliados se decidan "en las próximas semanas" y no ha querido avanzar si las fuerzas prometidas son suficientes para mejorar la situación en el país ante el avance de la insurgencia o el número que les gustaría.
Bahrami ha dicho respetar "la opinión" del jefe del Pentágono sobre la salida precipitada de las fuerzas internacionales. "Era tiempo de que nuestras fuerzas asumieran la responsabilidad de nuestras seguridad", ha subrayado no obstante, insistiendo en que "las amenazas no son posible de anticiparlas" y "han cambiado".
"Hace un año no teníamos esta situación y por eso ahora tenemos que tomar decisiones", ha dicho el ministro afgano, que ha dejado claro con todo que su país controla "entre el 80 y el 90% del país" y logró recuperar el control de Tora Bora frente al Estado Islámico "en 72 horas".
También ha subrayado el compromiso del Gobierno afgano de "eliminar la corrupción en sus fuerzas de seguridad y estructuras". "No digo que no haya corrupción, hay corrupción", ha admitido.