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Marcha Patriótica denuncia el asesinato de uno de sus líderes campesinos, el segundo en lo que va de año

El movimiento político y social colombiano Marcha Patriótica-Por la Segunda y Definitiva Independencia ha denunciado este miércoles el asesinato de uno de sus líderes campesinos, José Yimer Cartagena Úsuga, el segundo en lo que va de año.
Cartagena Úsuga, promotor de los diálogos de paz de su región, era vicepresidente de la Asociación Campesina del Alto Sinú (ASODECAS) y líder de Marcha Patriótica en el departamento de Córdoba, según ha señalado en un comunicado el propio movimiento. Su cuerpo ha sido hallado en el municipio de Carepa, en el departamento de Antioquia, este mismo miércoles.
Un grupo de hombres no identificados abordó al líder campesino en una carretera ubicada entre el corregimiento de Saisa, en Tierralta, y Carepa.
El movimiento ha indicado que este "lamentable hecho" ha tenido lugar en una zona próxima a una de las zonas veredales transitorias que servirán como escenario para el desarme de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El portavoz de Marcha Patriótica, David Flórez, ha criticado que el "Gobierno no hace nada" ante el asesinato de líderes campesinos, mientras que desde la cuenta oficial de la red social Twitter del movimiento han denunciado a los Ministerios de Interior y Defensa los asesinatos sistemáticos que sufren estos activistas. "En 2017 ya van dos líderes de Marcha Patriótica asesinados", han señalado.
El defensor del Pueblo, Carlos Negret, ha condenado "enfática y nuevamente" el asesinato de Cartagena Úsuga, según recogen los medios colombianos.
El pasado mes de noviembre la Misión de Naciones Unidas en Colombia y el equipo de la ONU en el país mostraron su preocupación por la reciente ola de violencia que se ha registrado contra líderes sociales en varias áreas afectadas por el conflicto con las FARC.
Según la misión, existe cierto temor entre las organizaciones sociales afectadas de que la violencia pueda socavar la confianza en una paz estable y duradera.
En la víspera del acuerdo de paz sellado entre el Gobierno y las FARC, la guerrilla ya tildó de "dramática y preocupante" la situación, con más de 200 muertos en 2016 (hasta noviembre) en lo que definió como "un nuevo genocidio en marcha contra líderes sociales y campesinos".