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Hallan trozos de fuselaje y la cola del avión ruso que se estrelló en el mar Negro

Montamos con uno de los equipos de búsqueda. A bordo, un ordenador rastrea el fondo marino en busca del fuselaje, localizado a veintisiete metros de profundidad. "Aún no sabemos cuál es su estado, si está muy destrozado", explica uno de los integrantes del operativo. Atardece y vemos cómo otro buque empieza a izar lentamente el trozo más grande encontrado hasta ahora del Tupolev. Y no sólo se están recuperando partes del aparato. También más de una decena de cuerpos, trasladados a tierra y enviados a Moscú. El gobierno insiste en descartar que fuera un atentado terrorista y los informativos repiten sus tesis: que se estrelló a los dos minutos de despegar sobre el Mar Negro por un fallo del piloto o uno técnico en el avión, incluso de los motores por haber usado combustible de mala calidad.