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Machar rechaza participar en un diálogo nacional encabezado por Kiir

El exvicepresidente y líder rebelde de Sudán del Sur, Riek Machar, ha rechazado este jueves participar en un diálogo nacional encabezado por el presidente del país, Salva Kiir, afirmando que el mandatario "no tiene credibilidad para ello".
En su comunicado, el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-En Oposición (SPLM-IO) --encabezado por Machar-- ha recalcado que considera que el diálogo nacional debe ser "un medio para establecer un Estado legítimo".
"Hubo otra oportunidad para el diálogo nacional, la reconciliación nacional y el proceso de recuperación tras la firma del Acuerdo para la Resolución del Conflicto", ha recalcado, lamentando que "sin embargo, fue aplastada cuando Kiir (...) dirigieron operaciones militares en Yuba entre el 8 y el 11 de julio en Yuba".
El SPLM-IO se ha referido así a los combates registrados en esas fechas en la capital del país entre el Ejército y milicianos leales a Kiir, en los que murieron 300 personas.
"Si el presidente Salva Kiir es sincero sobre el diálogo nacional (...), en vez de decretar la paz, debería permitir que el acuerdo que dice estar aplicando establezca un tribunal híbrido de justicia", ha agregado.
En este sentido, ha manifestado que el SPLA-IO "está preparado para hacer frente a la justicia", asegurando que sus acciones "son correctas".
El comunicado ha sido publicado un día después de que Kiir hiciera un llamamiento a la apertura de un diálogo nacional para poner fin a los tres años de guerra civil en el país.
En un discurso ante el Parlamento de transición, Kiir desveló un plan de diez puntos para el desarrollo del mismo, resaltando que estaría encabezado por "personalidades eminentes" del país.
"El proceso de diálogo nacional debe ser visto como creíble, genuino y abierto para toda la población, y debe tener garantías de que sus resultados serán aceptados e implementados", recalcó.
Así, apuntó que su Gobierno "garantizará la seguridad y libertad de todos los que participen en el mismo, incluidos los que están en la actualidad en el extranjero, algunos de ellos opositores al Ejecutivo".
Kiir no mencionó sin embargo a Machar, quien en la actualidad se encuentra en Sudáfrica, tras resultar herido en los combates que estallaron en julio en Yuba.
MACHAR NIEGA SU ARRESTO DOMICILIARIO
Por otra parte, Machar ha negado en el comunicado que se encuentre bajo arresto domiciliario en Sudáfrica, tal y como se había informado en los últimos días.
El SPLM-IO ha tildado de "propaganda" las informaciones, resaltando que "son parte de una campaña por parte del régimen de Yuba".
"El arresto del presidente (Machar) es sólo una fantasía del régimen de Yuba, y no resolvería las causas que han provocado el conflicto", ha remachado.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores sudafricano, Clayson Monyela, ha asegurado que Machar es un "invitado".
El Gobierno sudafricano le habría acogido dentro de su "responsabilidad" como mediador en el conflicto, aunque Monyela ha admitido que no sabe por cuánto tiempo.
EL REPUNTE DEL CONFLICTO
La violencia ha ido en aumento en el que es el país más joven de África desde julio de 2016, cuando se retomaron los combates entre las fuerzas leales al presidente y los combatientes leales a Machar.
La rivalidad entre Kiir, de etnia dinka, y Machar, que es nuer, se tradujo en un primer conflicto en diciembre de 2013, cuando el presidente del país decidió cesar a Machar como su 'número dos'.
El conflicto entre los dos bandos terminó con un acuerdo de paz firmado en agosto de 2015 y que implicaba el regreso de Machar a para que volviera a ser nombrado vicepresidente del país, nombramiento que llegó en abril de 2016.
Sin embargo, las continuas violaciones del pacto y los graves combates de julio llevaron al cese de Machar, que fue relevado en el cargo por el general Taban Deng Gai.
ADVERTENCIA SOBRE UNA GUERRA ÉTNICA GENERALIZADA
El miércoles, la ONU alertó de que el país está al borde de una guerra étnica generalizada a menos que la comunidad internacional intervenga y convenza a las partes enfrentadas de entablar un diálogo que lleve de forma definitiva a la paz.
Durante una reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Hussein, subrayó que "con el inicio de la estación seca, Sudán del Sur está al borde de un desastre".
Así, argumentó que las condiciones meteorológicas hacen que sea más probable que haya "enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los combatientes de grupos armados en múltiples frentes".
"Las informaciones desde el terreno indican un creciente proceso de armamento, reclutamiento y entrenamiento de sus fuerzas por ambas partes" en varias zonas y "muchos temen que se dan las condiciones para que el conflicto tome una mayor dimensión étnica y escale a una violencia masiva y generalizada", advirtió.
En la misma línea se expresó la responsable de la comisión de la ONU sobre Derechos Humanos en Sudán del Sur, Yasmin Sooka, quien defendió que la comunidad internacional aún puede evitar un genocidio "como el de Ruanda" en el país si se despliega una fuerza de protección de 4.000 efectivos y se establece un tribunal para juzgar las atrocidades cometidas durante el conflicto.