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Felipe González sobre Venezuela: "No formo parte de ninguna conspiración"

Felipe González y Lula hablan en Sao Paulo de nuevos desafíos democráticosEFE

El expresidente español Felipe González ha asumido que quizá existen intereses políticos en desestabilizar el Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, pero ha negado de forma tajante la existencia de un entramado internacional para apartarle del poder. "No formo parte de ninguna conspiración", ha dicho.

En una conferencia en São Paulo sobre 'Los desafíos de la democracia' y acompañado del ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, González ha subrayado que su visita frustrada a Venezuela para defender a los líderes opositores Leopoldo López y al alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, se debe únicamente a que defiende los intereses de la democracia.
"Venezuela tiene una crisis económica, social, de seguridad... Solo a través del diálogo Venezuela podrá salir de esas crisis. ¿Es posible tener ese diálogo? Sí. ¿Probable? No", ha lamentado González, añadiendo que con Hugo Chávez encontraba vías de diálogo que ahora no existen con Maduro.
Preguntado por los periodistas brasileños sobre sus motivos para apoyar a la "derecha golpista" el dirigente socialista ha respondido que en Venezuela hay golpistas de derecha y de izquierda, y que no hay ninguna conspiración desde los medios venezolanos para derribar a Maduro "simplemente porque no existen medios que no sean del Gobierno, ¿se entiende?", ha zanjado.
González también ha respondido a cuestiones sobre el fenómeno de Podemos en España, aunque se ha mostrado más cauto que en otras ocasiones y ha alabado la "parte positiva" de que muchas personas que estaban fuera de la representación política, "los antes llamados 'antisistema", ahora participan en política y votan.
Ha resaltado que todo lo que está "bajo el paraguas de Podemos" representa a un 14% del electorado, lo que hace 20 años tenía Izquierda Unida (IU), que hoy prácticamente ha "desaparecido".
También ha destacado la ilusión que Podemos despierta en los jóvenes, aunque ha destacado la paradoja de que la nueva alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, sea de su generación, lo que le anima a pensarse el volver a la política, ha dicho bromeando. "Cuando tenga la edad de Giorgio Napolitano igual vuelvo a la política", ha ironizado.
"El PT fue como podemos"
Podemos despierta mucho interés en Brasil por haber sabido canalizar el malestar contra la clase política tradicional que surgió con el 15-M, algo que en el gigante sudamericano todavía no ha encontrado vías de expresión formales, dos años después de las masivas protestas en las calles de junio de 2013.
En este sentido, el ex presidente Lula ha querido hacer un paralelismo con lo que representó el Partido de los Trabajadores (PT) que él lideró desde el principio en los años 80: "El PT era el Podemos de la época, nacimos de un sueño: que la clase trabajadora tuviera voz en la política. Construimos esa utopía", ha dicho Lula.
Sin embargo, el PT afronta ahora uno de sus peores momentos; el propio Lula reconoció hace unos días que tanto él como la presidenta Dilma Rousseff y todo el partido están en "volumen muerto", acorralados por la crisis económica, las dificultades para gobernar y los casos de corrupción.
Lula ha asumido la necesidad de que el PT tenga una "revolución interna" para dar paso a personas más jóvenes que cambien el partido, ya que hay que plantearse si lo que se quiere es salvar los cargos o salvar el proyecto de sociedad que el partido tiene para Brasil.
En este sentido González ha apuntado una de las claves de la crisis del PT, aludiendo al gran éxito de la gestión de los gobiernos de Lula, el haber sacado a más de 40 millones de personas de la extrema pobreza. Millones de personas que, según ha recordado González, dejan de ser pobres para pasar a ser "ciudadanos", lo que les lleva a plantear nuevas demandas.
"¿Por qué el PSOE perdió las elecciones [las de 1996, cuando ganó José María Aznar]? Porque no cambiamos al mismo ritmo que la sociedad. Nos quedamos atrás. Ayudamos a cambiar la sociedad y luego nos quedamos detrás. Eso es lo que pasó en España", ha dicho González, estableciendo un paralelismo con la actual situación del PT en Brasil.