Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Liberman advierte de que la próxima guerra no acabará "hasta que la otra parte ondee la bandera blanca"

El ministro de Defensa de Israel, Avidgor Liberman, ha advertido este martes de que la próxima guerra que estalle con las facciones palestinas no acabará "hasta que la otra parte ondee la bandera blanca", enfatizando que la nación judía empleará toda su fuerza.
"El próximo conflicto que estalle será con toda la fuerza. No habrá más conflictos a media potencia", por lo que la guerra no acabará "hasta que la otra parte ondee la bandera blanca", ha dicho en una conferencia celebrada en el Instituto de Estudios sobre Seguridad Nacional.
Además, ha advertido a la comunidad internacional en contra de intentar una nueva mediación entre israelíes y palestinos, en respuesta a los esfuerzos de Francia, que el pasado 15 de enero acogió una conferencia de paz en París, según informa el 'Jerusalem Post'.
"Les sugiero que no se metan en el conflicto palestino-israelí", ha instado. "Quienes quieran ayudarnos que se olviden de la excesiva mediación de las potencias mundiales porque no han entendido la naturaleza del conflicto", ha añadido.
Liberman ha retado a la comunidad internacional a mencionar "un solo caso en el que hayan tenido éxito". "Cuando lo tengáis, llamadme", ha espetado, al tiempo que ha señalado como ejemplo más reciente del fracaso de los esfuerzos globales la guerra civil en Siria.
La última guerra tuvo lugar el verano de 2014 entre Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), que controla la Franja de Gaza. En poco más de 50 días murieron más de 2.000 palestinos, la mayoría civiles, y más de 70 israelíes, casi todos militares.
El Gobierno de Benjamin Netanyahu aduce que atacó el territorio palestino en respuesta al aumento del número de cohetes lanzados por Hamás a las localidades israelíes que hacen frontera. Desde entonces, la zona ha permanecido en relativa calma.