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Decenas de inmigrantes pasan su sexta noche atrapados en la frontera italiana

Decenas de inmigrantes han pasado su sexta noche acampados en la frontera entre Italia y Francia. Reclaman solidaridad y que les permitan pasar la frontera francesa para reunirse con sus familias. Algunos de ellos han sido desalojados, pero otros han vuelto a dormir al raso, en las rocas del Puente de San Ludovico. Mientras los ministros europeos acercan posturas pero siguen sin lograr un consenso en el reparto de asilados.

Las fuerzas de seguridad italianas han desalojado a decenas de inmigrantes que se habían instalado en unas rocas costeras a las afueras de la localidad de Ventimiglia, en la parte norte del país, ante la imposibilidad de cruzar la frontera y llegar a Francia.
Los policías, vestidos con uniforme y equipo antidisturbios, han intervenido para retirar a las personas que llevaban hasta cinco días apostados en una zona cercana al paseo marítimo de Ventimiglia. Algunos de ellos intentaron resistirse, sin éxito, cruzándose de brazos y tumbándose en el suelo.
Otros, en cambio, han logrado permanecer sobre las rocas del llamado Puente de San Ludovico y han pasado su sexta noche al raso.
Unas 300 personas han llegado hasta este punto fronterizo, en el que han quedado bloqueadas después de que Francia les haya negado el acceso a su territorio. Las autoridades galas alegan que es competencia de Italia responder a las posibles peticiones de asilo de estos inmigrantes, parte de ellos procedentes de Sudán, Eritrea y Somalia.
“Estamos sin ayuda ni esperanza”
"Estamos sin ayuda ni esperanza, a merced de la Policía", ha lamentado Mustafari, originario de la región sudanesa de Darfur, en declaraciones a la agencia Reuters. Su historia es la de gran parte de los 57.000 inmigrantes que han llegado este año a las costas italianas para tratar de alcanzar otras zonas del continente.
Mustafari ha contado que se había subido en seis ocasiones en un tren para cruzar a Francia y llegar en última instancia a Suecia y ha denunciado que en cinco de estas ocasiones tuvo que regresar a Italia a pie, en viajes de entre cinco y seis horas. Todo su dinero --200 euros-- se ha ido a comprar billetes y comida.
Los ministros europeos divididos
En Luxemburgo las cuotas de asilo dividen a los ministros europeos. Prometen solidaridad pero reclaman un reparto más justo además de una política de devolución.
Francia dice que no ha cerrado la frontera, sólo que ha endurecido las medidas de entrada. Por si acaso, Austria y Suiza la imitan.