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El Estado Islámico decapita al periodista japonés Kenji Goto

El Estado Islámico difundió el sábado un vídeo con mensaje al gobierno japonés. En él aparece Kenji Goto, periodista nipón secuestrado en Siria desde el pasado mes de octubre y junto a él un verdugo, de negro y con un machete, que lanza su propaganda terrorista. Acto seguido pone el machete en el cuello de Goto y el vídeo se va a negro. Aunque no se muestra, a Goto se le supone ya decapitado. Los terroristas pedían a cambio de su vida la liberación de una de las terroristas islamistas más conocidas, Sajida al Rishawi, que lleva ya diez años en una prisión jordana. El primer ministro japonés, Sinzo Abe, ha condenado el asesinato: “Es un acto terrorista injusto y cobarde y nos produce una gran indignación. Nunca perdonaré a estos terroristas”, ha dicho, con gesto serio, a la prensa nipona. Decenas de nipones participaban la madrugada del viernes en una vigilia para pedir la liberación del periodista. Hoy la prensa del país asiático, que ya informaba de esta segunda ejecución, ha dado al traste con la esperanza de una sociedad ya conmocionada por la muerte del primer rehén, otro ciudadano japonés, Haruna Yukawa, ejecutado por el Estado Islámico hace una semana.