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Estado Islámico y Rusia libran en Palmira su batalla más cruenta desde el inicio de la guerra

Se cree que el objetivo último es la Fortaleza T4, la base aérea más grande del país, esencial para las operaciones de apoyo de Moscú
Más de 4.000 combatientes de la organización yihadista Estado Islámico vuelto a convertir la ciudad histórica de Palmira, en el centro de Siria, en un campo de batalla siete meses después de que fueran expulsados de ella por vez primera, y han conseguido asentar su presencia en la ciudad a pesar de los intensos bombardeos de las fuerzas aéreas rusas, amenazadas por la presencia miliciana a pocos kilómetros de una de sus principales bases en el país.
Las fuerzas rusas han protagonizado una movilización extraordinaria ante la resistencia yihadista que, "a pesar de los tremendos daños tanto humanos como materiales" -- según ha informado el Centro Ruso para la Reconciliación en Siria --, "está intentando lo imposible para conseguir un punto de agarre en el interior de la ciudad".
Palmira, uno de los seis lugares de Siria declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO, cayó en manos de Estado Islámico en mayo de 2015. El 27 de marzo de 2016, sin embargo, el Ejército sirio y el grupo Halcones del Desierto recuperaron el control de la ciudad, situada en la provincia de Homs.
Más allá de la importancia de su patrimonio cultural -- gran parte del cual fue destruido por Estado Islámico durante los diez meses que estuvo bajo control de la zona antes de su expulsión en marzo -- Palmira es un punto estratégico de gran calado en el centro de Siria por su proximidad a la base aérea T4, conocida como "La Fortaleza", la más grande del Ejército sirio y clave en la operación de apoyo de las fuerzas rusas al régimen de Damasco.
Ayer, los yihadistas aseguraban, a través de su "agencia de noticias" Amaq, que habían asumido el control de las montañas de Jabal al Tar y Jabal Antara para iniciar desde ahí un asalto a la base aérea y a la localidad donde se encuentra, Tadmur.
UNA SEMANA DE OFENSIVAS
El ataque comenzó a principios de esta semana y alcanzó uno de sus puntos culminantes el jueves, con una ofensiva "multitudinaria y desde prácticamente todos los puntos", según fuentes militares sirias, contra los almacenes de grano a 10 kilómetros al este de Palmira. Estado Islámico también atacó un complejo industrial.
La respuesta de hoy por parte de las fuerzas de tierra sirias se ha concentrado en Al Tar y en la ciudad de Al Ameriye, al noroeste de Palmira. La operación ha dejado, según la agencia oficial de noticias siria, SANA, "decenas de terroristas muertos, así como un tanque y cuatro de sus vehículos con ametralladoras inutilizados".
DESPLIEGUE MASIVO
Para esta operación, y según Rusia, Estado Islámico ha desplazado a miles de combatientes y carros blindados desde su "capital", Raqqa, donde los insurgentes apoyados por la coalición internacional con EEUU a la cabeza habían suspendido antes las operaciones activas contra los yihadistas, y Deir Al Zor. La base, en sí, no corre de momento peligro pero la única ruta de acceso a las instalaciones lleva meses en disputa.