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Irán dice que Arabia Saudí critica a Teherán para "encubrir sus crímenes" en la región

El Gobierno de Irán ha rechazado este jueves las últimas críticas de Arabia Saudí al país, resaltando que son parte de una política de Riad para "encubrir sus crímenes" en la región.
El portavoz del Ministerio de Exteriores, Bahram Qassemi, ha dicho que las acusaciones de Riad sobre su "injerencia" en la región son "repetitivas" y "ridículas", según ha informado la agencia iraní de noticias Tasnim.
El miércoles, el ministro de Exteriores saudí, Adel al Jubeir, acusó al Gobierno de Irán de "apoyar al terrorismo" e "intervenir en los asuntos internos" de los países de la región.
El intercambio de declaraciones tiene lugar en medio de las acusaciones cruzadas entre ambos gobiernos en torno a la peregrinación de este año, de la que han quedado excluidos los peregrinos iraníes por falta de acuerdo.
De hecho, el gran muftí de Arabia Saudí, Abdulaziz al Sheij, afirmó el martes que los iraníes "no son musulmanes", un día después de que el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, acusara a las autoridades del país de "asesinar" a peregrinos durante la tragedia de 2015 en La Meca.
En respuesta, el ministro de Exteriores iraní, Mohamad Yavad Zarif, apuntó que "de hecho, no hay similitud entre el Islam de los iraníes y la mayoría de los musulmanes y el intolerante extremismo que el principal clérigo wahabí y los maestros del terrorismo saudí predican".
Las relaciones entre ambos países, empeoraron drástica después de la muerte de más de 700 peregrinos en una avalancha en septiembre de 2015 en el valle de Mina, según el balance oficial, si bien el recuento de las embajadas extranjeras sitúa el balance por encima de los 2.400 fallecidos.
Irán ya había boicoteado previamente el Hajj en 1987 tras la muerte de 402 peregrinos durante un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad saudíes en el marco de una protesta contra Estados Unidos e Israel.
Este nuevo incidente diplomático tiene lugar meses después de que Riad cortara sus relaciones con Teherán en respuesta al asalto a su Embajada en Irán por parte de manifestantes que protestaban contra la ejecución en enero de un destacado clérigo chií.