Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

HRW denuncia la muerte de una palestina a causa del cierre de carreteras por parte de Israel

La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) ha denunciado la muerte el 19 de octubre de una mujer palestina a consecuencia del cierre por parte de la Policía israelí de la carretera que llevaba al hospital.

La Policía israelí ha cerrado todas las carreteras que conectan el barrio en el que reside en Jerusalén Este con el hospital más cercano, provocando que la duración del recorrido pase de ser de seis minutos a tres cuartos de hora.
Así, ha indicado que la "aparente falta de medidas" por parte de las autoridades israelíes para garantizar que estas carreteras permanecen abiertas y que la gente con emergencias médicas que viaja en vehículos privados consigue acceso "indica que las restricciones de viaje podrían violar el derecho a la salud y la libertad de movimiento de los residentes".
"El retraso sufrido por Hoda Darwish para llegar al hospital pone en duda el régimen de puestos de control y cierre de carreteras que Israel está estableciendo en Jerusalén Este", ha dicho Sari Bashi, directora de HRW para Israel y Palestina.
"La Policía de Israel hace frente a difíciles desafíos de seguridad, pero la gente con emergencias médicas ha de poder acceder a los cuidados rápidamente", ha recalcado.
La Policía israelí comenzó a colocar puestos de control y cerrar carreteras en Jerusalén Este el 14 de octubre, tras varios ataques contra civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, la mayoría de ellos a manos de residentes de Jerusalén Este.
En consecuencia, las autoridades han cerrado las carreteras que llevan a diez barrios, entre ellos Issawiya, donde residía Darwish. Por contra, la Policía no ha cerrado las carreteras que llevan a los asentamientos judíos, como sí ha hecho con barrios palestinos que no han registrado incidentes.
Darwish sufrió problemas respiratorios el 18 de octubre a causa del disparo de gases lacrimógenos por parte de las fuerzas de seguridad israelíes. Debido al empeoramiento de su estado, sus hijos intentaron llevarle en coche al hospital, pero fueron interceptados por los agentes.
"Salimos del coche", relata Yusef, quien conducía. "Se llevaron a Karim (su hermano menor) apuntándonos con sus pistolas, le pusieron contra la pared y le registraron. Les grité que mi madre no podía salir del coche, ya que estaba inconsciente", agrega.
Yusef indica que tras un nuevo retraso para que inspeccionaran el coche, recibieron permiso para cruzar tras ver el estado en el que se encontraba su madre. En total, el vehículo estuvo parado cerca de media hora, a lo que habría que sumar la pérdida de tiempo por el cierre de otra carretera.
El portavoz de la Policía israelí, Mickey Rosenfeld, ha apuntado que no existen nuevos procedimientos especiales para los casos de emergencia, pero que las ambulancias pueden pasar sin ser interceptadas.
"Las medidas de seguridad para proteger contra los ataques deben ser proporcionales. Israel debe garantizar que las restricciones no impiden el acceso adecuado a los servicios sanitarios", ha remachado Bashi.