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La violencia de la pandillas convierte muchos barrios hondureños en zonas fantasmas

La policía hondureña patrulla las calles de los barrios golpeados por la violencia a las afueras de Tegucigalpa. Son zonas fantasma. Muchos de sus habitantes han huido, escapando de la brutalidad de las maras, del crimen organizado, las droga y la extorsión. "Los descuartizan, los queman y los entierran vivos", cuenta un policía. "No te dan opción, desplazarte es tu opción para preservar tu vida", dice José Xavier Samaniego, Representante Regional Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR). En algunas zonas, resistir a la extorsión es jugarse la vida. Federico Águila Colindres, es una víctima: "Me hacen el primer disparo, me pega en la pierna... Y entonces empiezo a ceder, empiezo a dar dinero". Según Naciones Unidas, la inseguridad ha causado 29.400 desplazados en un país -Honduras- con la tasa de homicidios más alta del mundo, más de 85 por cada 100.000 habitantes. Se estima que 100.000 hondureños al año intentan llegar a Estados Unidos escapando de la violencia y la pobreza.