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HRW denuncia la impunidad de las violaciones y los abusos cometidos por del Gobierno de Burundi

Varios milicianos del ala juvenil del partido del Gobierno de Burundi, los Imbonerakure, han torturado, golpeado y matado a decenas de personas en todo el país durante los últimos tres meses, según ha denunciado la ONG Human Rights Watch (HRW), que ha alertado de la impunidad y la falta de voluntad política por parte de las autoridades para hacer justicia.
Los Imbonerakure, que han provocado todo tipo de lesiones a sus víctimas, también han bloqueado carreteras y vías de acceso en múltiples provincias, donde han detenido, extorsionado, robado y golpeado a la población.
"Los ciudadanos de Burundi viven con miedo a que se produzca un nuevo ataque, con miedo a denunciar la tortura, los abusos y las muertes", ha indicado la directora de HRW en África Central, Ida Sawyer. "Aquellos que llevan a cabo este tipo de acciones deben saber que hay consecuencias", ha añadido.
La violencia ha aumentado en el país desde abril de 2015, cuando el presidente burundés, Pierre Nkurunziza, anunció que se presentaría a un tercer mandato, sobrepasando el límite legal establecido en los Acuerdos de Arusha de 2000.
Las fuerzas de seguridad y los miembros de los Imbonerakure se han enfrentado a los manifestantes y críticos del Gobierno de Nkurunziza en reiteradas ocasiones. Al menos 325.000 personas se han visto obligadas a abandonar el país.
Durante el año pasado, cientos de personas han muerto o desaparecido, según ha denunciado la organización, que ha señalado que los abusos de los Imbonerakure se han producido principalmente en seis provincias de Burundi.
La organización ha aseverado que las víctimas temen denunciar los abusos. Desde el inicio de la crisis, la Policía y los servicios de Inteligencia han utilizado a los miembros de la milicia para identificar a posibles rivales políticos y disidentes en Buyumbura, la capital del país. Según la ONG, algunos de los que fueron arrestados por los Imbonerakure fueron luego torturados por las fuerzas de seguridad.
IMPUNIDAD
Varios testigos han advertido de que los milicianos son liberados rápidamente y no se enfrentan a procesos judiciales. Por otra parte, los casos de carácter político suelen ser llevados por magistrados cercanos al partido del Gobierno, lo que fomenta la impunidad.
HRW ha destacado el caso de un hombre que presentó una queja en febrero de 2016 después de que dos policías violaran a su mujer. Sin embargo, las fuerzas de seguridad le acusaron de "manchar la imagen de la Policía" y le amenazaron.
En relación con las detenciones ilegales llevadas a cabo por Imbonerakure, la organización ha instado a las autoridades de Burundi a impedir inmediatamente que continúen produciéndose y ha señalado que el sistema judicial debería investigar a los milicianos por los crímenes cometidos.
La directora de comunicación del Gobierno, Nancy Ninette Mutoni, ha indicado que Imbonerakure desempeña sus labores políticas "de forma calmada y serena" y que no lleva a cabo ningún tipo de detención. Además, Mutoni ha añadido que el partido condena la tortura y que no ha recibido ninguna queja de abusos por parte de la ciudadanía.
"Aquellos que actúan de esa manera son severamente sancionados y, si es necesario, son procesados", ha aseverado. "Las acusaciones de extorsión son pura mentira", ha añadido.
El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas emitió en septiembre una resolución para establecer una comisión de investigación sobre las violaciones de los Derechos Humanos en Burundi.
"La ONU y el Tribunal Penal Internacional deben movilizarse al mayor nivel posible para que aquellos que hayan cometido esos crímenes contra los burundeses rindan cuentas ante la justicia", ha afirmado Sawyer, que ha insistido en la necesidad de acabar con la violencia y el abuso en el país.