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HRW denuncia la muerte de 24 civiles en un ataque de Turquía en el norte de Siria a finales de agosto

Dos residentes aseguran que los milicianos de las FDS se colocaron en una zona civil a pesar de que les pidieron que se fueran
Human Rights Watch (HRW) ha denunciado este jueves que un ataque lanzado a finales de agosto por las Fuerzas Armadas turcas contra las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), integradas principalmente por milicianos kurdos, acabó con la vida de 24 civiles, de los cuales seis eran niños.
El ataque tuvo lugar el 28 de agosto en el norte de Siria y acabó con la vida de entre diez y quince milicianos de las FDS, una alicanza de milicianos kurdos sirios con rebeldes moderados respaldados por Estados Unidos.
"La información disponible sugiere que los dos bandos podrían haber hecho más para minimizar las pérdidas de vidas civiles, como exigen las leyes de la guerra", ha afirmado HRW, en un comunicado.
La ONG ha explicado que dos residentes le han contado que, poco antes del amanecer el 28 de agosto, varios aviones turcos atacaron a milicianos de las FDS cuando habían bajado de sus vehículos militares en una zona de edificios residenciales en la que se habían refugiado unos 48 civiles. Los disparos de la artillería provocaron el resto de víctimas.
LA MUERTE DE 24 CIVILES "PODRÍA HABERSE EVITADO"
"La muerte de 24 civiles podría haberse evitado si los milicianos de las FDS no se hubieran colocado entre edificios llenos de civiles y las fuerzas turcas hubieran hecho un mayor esfuerzo por saber si había civiles allí", ha asegurado el subdirector de Emergencias de HRW, Ole Solvang.
"Es ilegal poner a civiles ante un riesgo innecesario e incluso en un ataque contra un objetivo militar puede ser ilegal si no se tienen en cuenta los probables efectos en los civiles", ha remarcado. HRW ha asegurado que cuatro días antes, el 24 de agosto, las fuerzas turcas y el Ejército Libre Sirio iniciaron operaciones militares en el norte de Siria contra Estado Islámico y las fuerzas kurdas de las Unidades de Protección Popular (YPG), el principal grupo dentro de las FDS.
El Ejército Libre Sirio (ELS) con el apoyo de las fuerzas turcas lograron capturar Jarablus, una localidad siria junto a la frontera con Turquía, y luego avanzaron hacia el sur, donde se enfrentaron con las FDS. Los dos residentes locales le han contado a HRW que, en la noche del 27 de agosto, los milicianos de las FDS les pidieron que se fueran de sus casas en el municipio de Suraysat, a unos doce kilómetros al sur de Jarablus, por la proximidad de los combates y les aconsejaron que se fueran a las casas de sus primos, situadas a un kilómetro de allí.
Días antes, las mismas fuerzas habían intentado quedarse con esas dos casas de los primos de los residentes locales, que están en una colina, pero finalmente autorizaron a los civiles a quedarse allí y se fueron a unas viviendas más al norte. Finalmente, entre 50 y 55 civiles se fueron a las casas de la colina.
En torno a las 4.00 horas del 28 de agosto, los milicianos de las FDS volvieron a las casas de los primos, aparcaron cerca de las casas sus vehículos, incluidos varios con ametralladoras pesadas, y colocaron milicianos en los tejados de los edificios, según el relato de los residentes. Una persona les pidió a los milicianos que se fueron y ellos se negaron. Menos de 30 minutos después de la llegada de los miliciajnos, los aviones turcos atacaron la zona.
"Era como si estuviera dentro de un volcán inactivo que de pronto eruptó", ha contado uno de los residentes. "Me levanté conmocionado. El olor a explosivos, el olor a la muerte estaba por todas partes. Mi hermano resultó gravemente herido. Su hijo estaba sentado en su regazo, por lo que me lo llevé para que no viera lo que había pasado. Fue una visión horrible. Entonces intenté llevarme a mi hermano pero cayó otra bomba y me sacó", ha relatado.
Los dos residentes han afirmado que escucharon siete impactos de bomba, después de que hubiera un intenso fuego de artillería, que mató e hirió a varias personas que habían ido a ayudar a los heridos. Los dos testigos han dicho que desconocen qué fuerzas dispararon con artillería y han facilitado a HRW los nombres de trece familiares que murieron en el ataque.
Mohammad Othman, un familiar que no estaba en el lugar del ataque, ha publicado en su página web los nombres de 24 personas muertas en el ataque, incluidos seis niños y seis mujeres. Un residente ha entregado a HRW una fotografía que muestra un camión de las FDS destrozado con embalajes de munición de tierra.
La ONG ha recordado que, de acuerdo con las leyes de guerra, las partes en conflicto deben adoptar todas las precauciones posibles para proteger a los civiles en las zonas bajo su control de los efectos de los ataques. Por ello, deben retirar a los civiles de las proximidades de las fuerzas militares. "Las Fuerzas Democráticas Sirias no deberían haberse posicionado en el complejo sin haber reubicado antes a los civiles en otra área", ha subrayado HRW.
Tras recordar que el Gobierno turco aseguró que sus Fuerzas Armadas tomaron "todas las medidas necesarias" para evitar daños a la población civil en el ataque del 28 de agosto, HRW ha asegurado que "no está claro" que tomaran "los pasos adecuados" para evitar bajas civiles.
"Con otro actor uniéndose al conflicto en Siria, si las Fuerzas Armadas continúan prestando una atención inadecuada a la protección de civiles, habrá muchos más civiles que se convertirán en víctimas", ha advertido Solvang.