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Seis presos de Guantánamo llegan a Uruguay en calidad de regugiados

Los seis presos de Guantánamo liberados por Estados Unidos y entregados a las autoridades de Uruguay se encuentran ya en Montevideo, donde han sido trasladados a dos hospitales para someterles a revisión médica. Los cuatro sirios, un palestino y un tunecino han sido trasladados en cuatro ambulancias de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) acompañadas de una docena de vehículos desde la base aérea a la que han llegado en la madrugada del lunes a dos centros hospitalarios de Montevideo, uno de ellos el Hospital Militar.

A recibir a los prisioneros, a uno de los cuales esperaba una silla de ruedas, han acudido el ministro de Exteriores uruguayo, Luis Porto, así como funcionarios de los ministerios del Interior y de Salud Pública, según el citado diario, que precisa que los liberados habrían hecho el viaje esposados.
Precisamente 'El País' publica este lunes la carta que uno de los seis prisioneros liberados, Abdelhadi Omar Faraj, ha hecho llegar a través de su abogado en Nueva York, Ramzi Kassem. En ella, Faraj, que se identifica como el "prisionero 329" y tiene 39 años, se dirige "al pueblo de Uruguay, en el espíritu de apertura y de la amistad que nos han mostrado".
El prisionero repasa en la misiva su infancia en Siria, donde nació y su traslado a Irán con 19 años "en busca de trabajo y para evitar el servicio militar obligatorio de dos años en Siria". Este país no le "gustó", por lo que se trasladó a continuación a Afganistán, donde trabajó "en una tienda local de comestibles".
En 2001, ante el temor de que, según él, la Alianza del Norte que luchaba contra los talibán le matara, huyó a Pakistán, donde fue detenido por soldados paquistaníes que al día siguiente le entregaron a "miembros del Ejército estadounidense a cambio de una recompensa".
Inicialmente, según su relato, estuvo recluido "en Kandahar, Afganistán, en condiciones infrahumanas", sin permitirle bañarse. Finalmente, el 8 de junio de 2002 "me encadenaron dentro de un avión (...) Ese avión aterrizó en la Bahía de Guantánamo, Cuba".
Según denuncia Faraj, en los últimos doce años ha permanecido recluido allí "frecuentemente en condiciones crueles, sin cargos, juicio o proceso justo" y ello pese a que "en 2009, un equipo de Gobierno de Estados Unidos incluyendo a representantes de los militares, el FBI y la CIA revisó mi expediente y determinó de forma unánime que yo debería ser liberado de Guantánamo".
AGRADECIMIENTO A URUGUAY
"Si no hubiera sido por Uruguay, hoy aún estaría en ese agujero negro en Cuba. No tengo palabras para expresar lo agradecido que estoy por la confianza inmensa que ustedes, el pueblo uruguayo, han puesto en mí y en los otros prisioneros en abrirnos las puertas a su país. No podemos agradecerles lo suficiente por recibirnos en su país", asegura Faraj.
Asimismo, tiene palabras de agradecimiento para el presidente uruguayo, José Mujica, "por su acto noble de solidaridad con nosotros y por su compromiso a tratarnos como seres humanos plenos, en vez de actuar como otro carcelero".
Así las cosas, asegura que tanto él como los demás prisioneros "brindaremos solo buena voluntad y contribuciones positivas a Uruguay mientras aprendemos español y rehacemos nuestras vidas aquí".