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Grecia amanece con colas en los bancos y poco que celebrar

"Estoy decepcionada", dice esta mujer. "Estábamos preparados para que pasase algo malo, pero al final ha ocurrido lo peor".
Este pensionista se muestra comprensivo, cree que la situación era difícil, que Tsipras estaba en un callejón sin salida. Ante el chantaje, tenemos que tragar y ver qué pasa", dice resignado. Otra jubilada se siente aliviada, porque cree que volver al dracma hubiese sido un gran error. El pueblo griego se debate entre el alivio y la preocupación mientras el gobierno tiene que buscar apoyos en el parlamento para dar luz verde a las reformas.  El ministro de Trabajo, Panos Skurletis, uno de los fieles a Tsipras, ya ha anunciado que tendrá que haber elecciones este año, probablemente en otoño. Reconoce que el acuerdo no los representa y que para sacar las medias adelante, de momento tendrá que haber un gobierno de coalición o pactos puntuales con la oposición.