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Grecia decide en las urnas si continuar o romper con las políticas de austeridad

Casi 10 millones de griegos están convocados a las urnas, abiertas desde las 7 de la mañana, seis de la mañana hora peninsular española. El candidato de Syriza, Alexis Tsipras, llegaba temprano a su colegio electoral en Atenas, rodeado por una gran nube de periodistas. Gran expectación mediática porque la coalición, fundada en 2004 por diversos partidos a la izquierda del Pasok, está a punto, según todas las encuestas, de hacerse con el poder en el país cuna de la democracia. Tsipras pide el voto para "recuperar la dignidad del país" y "romper con la Troika". En frente, el todavía primer ministro, Antonis Samarás, de la derecha de Nueva Democracia, que también ha madrugado para acudir a votar. Desde su colegio electoral ha pedido el voto a los indecisos, un 14% según las encuestas, con una campaña electoral que se ha basado en el miedo. "De ganar Syriza", ha llegado a decir, "Grecia se convertirá en una segunda Venezuela o Corea del Norte". Ayer mismo, sábado, día antes de las elecciones -en Grecia no hay jornada de reflexión- lanzaba un último alegato para pedir el voto en las elecciones del domingo y evitar "el accidente Tsipras", dijo. Hoy ha llamado a la movilización.
Doce horas después de la apertura de las mesas, a las seis de la tarde hora peninsular española, comienza el recuento. Las encuestas auguran la victoria de Syriza pero el medio millón de indecisos podría hacerla recaer en la derecha de Nueva Democracia. El resto de fuerzas políticas, según las encuestas, estarán todas por debajo del 10% de los votos.