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Grecia, bajo la amenaza del corralito

Las negociaciones entre Grecia y las instituciones europeas en Bruselas han terminado sin acuerdo, por lo que la decisión final sobre una posible suspensión de pagos de Atenas dependerá del Eurogrupo, ha explicado la Comisión Europea. Crece la incertidumbre entre inversores y ahorradores y el temor a una fuga de capitales podría desembocar en un cierre temporal de los bancos, un corralito como el de Chipre de hace dos años.

La falta de acuerdo de Grecia con la Troika, después de interminables sesiones de negociación, está anegando los mercados de incertidumbre y los inversores podrían reaccionar con una estampida de capitales y eso podría obligar a Tsipras a decretar un corralito.
El gobierno griego calcula que las medidas reclamadas por los acreedores supondrían cada año un recorte de las pensiones de 1.800 millones de euros y un incremento del IVA, de otros 1.800 millones de euros.
El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker "hizo el último intento" este fin de semana en contacto con el primer ministro griego, Alexis Tsipras, para lograr una "valoración positiva" a tiempo para la reunión del Eurogrupo prevista para el 18 de junio en Luxemburgo.
"Aunque hubo ciertos progresos, las discusiones no tuvieron éxito porque aún persisten diferencias significativas entre los planes de las autoridades griegas y los requerimientos comunes de la Comisión, el BCE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el orden de 0,5 a 1 puntos porcentuales del PIB, o el equivalente a hasta 2.000 millones de euros en medidas fiscales en base anualizada", ha informado la Comisión.
"Además, las propuestas griegas siguen siendo incompletas. En este aspecto, las nuevas discusiones se realizarán ahora en el Eurogrupo", ha añadido la Comisión en un comunicado.
DISPOSICIÓN DE GRECIA
Mientras, Atenas ha reiterado su disposición a lograr un acuerdo y ha manifestado que podría hacer un esfuerzo en materia presupuestaria, aunque rechaza recortar las pensiones y subir los impuestos, según ha explicado el viceprimer ministro Yannis Dragasakis tras conocerse el fracaso de las negociaciones.
Dragasakis ha culpado a los acreedores por insistir en la reducción de pensiones y en la subida del IVA para cerrar la brecha presupuestaria proyectada.
Las dos partes habían logrado un acuerdo sobre la meta para el déficit presupuestario de 2015, ha revelado Atenas, sin embargo, los prestamistas estimaron un déficit fiscal de 2,6 por ciento del PIB para el 2016, a lo que la parte griega se opuso, ya que aspira al 2 por ciento del PIB.
Este escenario y el vencimiento de pagos del 30 de junio, solo incrementa la presión para la reunión del Eurogrupo del próximo jueves en Luxemburgo.