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El Gobierno italiano, en el punto de mira

El Consejo de Ministros no se pone de acuerdo para aumentar la edad de jubilación

La reunión del Consejo de Ministros en la que el Gobierno presidido por Silvio Berlusconi pretendía someter a valoración y votación la reforma del sistema de pensiones para aumentar de 65 a 67 años la edad de jubilación ha concluido sin alcanzar un acuerdo sobre esta cuestión, rechazada de plano por el socio de Gobierno de Berlusconi, la Liga Norte. Antes, el primer ministro italiano aseguraba que nadie en el seno de la Unión Europea está "en posición de dar lecciones a sus socios".
La formación liderada por Umberto Bossi ya había dejado claro horas antes de la votación su rechazo frontal al aumento de la edad de jubilación por estimar que el sector de los retirados ya ha pagado su parte en la actual crisis financiera. "La Liga siempre ha estado en contra de la hipótesis de volver a discutir la edad de jubilación", había avanzado horas antes de la reunión del gabinete el portavoz de la Liga Norte en la Cámara de Diputados, Marco Reguzzoni.
La reunión del Consejo de Ministros se ha prolongado más de tres horas sin alcanzar un acuerdo sobre la edad de jubilación. De hecho, según ha informado el diario 'La Stampa', esta reforma del sistema de pensiones se ha llegado a votar aunque los dos socios de Gobierno han acordado someter el tema a votación en una reunión posterior del Consejo.
El periódico italiano ha asegurado que varias fuentes han mencionado la posibilidad de que el Consejo de Ministros celebre este martes una reunión extraordinaria para someter a votación el aumento de la edad de jubilación, una medida enmarcada en las reformas económicas estructurales que la Unión Europea reclama al Gobierno italiano.
Nadie en la UE está en posición de "dar lecciones a sus socios"
"Nadie en la Unión puede autodenominarse comisario y hablar en nombre de los Gobiernos electos y de los pueblos europeos. Nadie está en posición de dar lecciones a sus socios", aseguró Berlusconi en comunicado.
Asimismo, Berlusconi resaltó que se están algunos "pasos tímidos" hacia una mayor gobernanza en la zona euro, aunque incidió en que aún queda mucho por hacer. Así, añadió que "la Alemania de Angela Merkel es consciente de esto" y que su trabajo tendrá la "leal colaboración" de Italia.
Por otro lado, también reclamó a toda la clase política italiana que, si quiere ser considerada como tal y no como "un coro de demagogos", debe unirse en el esfuerzo de llevar a cabo las reformas estructurales necesarias que el Gobierno ha adoptado, así como aquellas nuevas decisiones de gran importancia que se adopten.
Así, insistió en que la Italia del trabajo y de la empresa sabe como está actualmente la situación y no quiere participar en juegos de poder, "ni internos ni europeos". "Sería bueno si la Italia de los partidos y las facciones abandonase las viejas costumbres negativas y por una vez razonen y se coloquen en sintonía con el país real, abandonando el pesimismo y el catastrofismo", añadió.
Por otro lado, defendió que Italia ha hecho y se dispone a completar aquello que va en el interés nacional y europeo y que además responde a su sentido de la justicia y la equidad social. Así, defendió que cumplirán con su deuda pública puntualmente y que lograrán equilibrar su presupuesto en 2013, por lo que no hay que temer por la situación "de la tercera economía europea".
Respecto a las turbulencias sobre la deuda soberana y la crisis de sistema bancario, en particular el franco-alemán, Berlusconi recalcó que el Gobierno italiano tiene "una posición firme" que llevará a la próxima cumbre de la Unión.
Así, señaló que el euro es una moneda que no tiene detrás una prestatario de última instancia dispuesto a defender estructuralmente su credibilidad frente a la agresividad de los mercados financieros, como ocurre con el dólar, la libra esterlina o el yen. "Esta situación debe corregirse de una vez por todas, porque si no sería una crisis común a todas las economías europeas", añadió.