Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El nuevo Gobierno denuncia que Jamé vació las arcas públicas antes de huir de Gambia

El Gobierno presidido por Adama Barrow en Gambia ha denunciado este lunes que el anterior mandatario, Yahya Jamé, vació las arcas públicas antes de exiliarse y acabar así con la crisis política que se desató tras las elecciones del 1 de diciembre.
"Las arcas públicas están virtualmente vacías", ha dicho el asesor presidencial Mai Ahmad Fatty a la cadena británica BBC desde Senegal. "Ha sido confirmado por los técnicos del Ministerio de Finanzas y del Banco Central", ha subrayado.
De acuerdo con Fatty, en las últimas dos semanas Jamé se ha apropiado de más de once millones de dólares. Al parecer, algunos de sus bienes, entre ellos coches de lujo, han sido cargados en un avión chadiano rumbo a Guinea Ecuatorial, donde estaría exiliado.
Jamé finalmente accedió a abandonar el cargo el pasado sábado tras llegar a un acuerdo con la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), que ha ejercido de mediador en la crisis gambiana para instalar a Barrow en la Presidencia.
El ex presidente, que ha estado más de 20 años al frente del Gobierno, se habría instalado en Guinea Ecuatorial, si bien este extremo aún no está confirmado. Barrow, por su parte, aguarda en Senegal --donde ha tomado posesión del cargo-- a poder volver a Banjul.
Tropas de la CEDEAO, que se movilizaron ante la negativa de Jamé a entregar el poder, entraron el fin de semana en Gambia para asegurar los puntos estratégicos y garantizar que la Administración de Barrow puede comenzar su andadura.
Barrow ganó las elecciones presidenciales y, aunque en un principio Jamé reconoció su derrota en las urnas, después impugnó los resultados oficiales y se negó a ceder la vara de mando, amenazando así con desatar una guerra civil.