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El gobierno sirio se compromete a abrir un corredor humanitario en Madaya

Miles de vecinos de Madaya sufren desnutrición severa, buena parte de ellos son niños. En el hospital reciben sal de bicarbonato, que mezclada con agua ayuda a combatir la deshidratación. Es uno de los recursos a los que acuden los médicos a la desesperada ante la ausencia de alimentos. Y en la calle la gente rebusca entre la basura o comen hojas de árboles y arbustos. Muchos vecinos se han intoxicado así. El cerco establecido por las milicias de Al-Asad a los rebeldes en esta ciudad impide la entrada de comida o ayuda humanitaria desde hace meses. Los intentos de salir significan perder la vida. Es otra forma de hacer la guerra que pagan los civiles. De Madaya han llegado imágenes sobrecogedoras, pero se estima que esta situación se produce también en al menos otras 15 localidades de Siria en las que viven unas 400000 personas, cercados por uno u otro bando. En Foua y Kafraya al menos 25.000 civiles permanecen asediados por el ejército rebelde desde hace un año. El ISIS mantiene un cerco similar para la población de Deir ez Zor desde marzo. Allí tampoco puede entrar la prensa extranjera.