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Concluye un G20 marcado por las diferencias entre Trump y el resto de socios

Trump dice adiós al G20 sabiendo que ha sido el centro de atención. La reunión de los países más potentes del mundo deja tres titulares, y él es el protagonista de todos. El primer titular representa un disgusto generalizado: el presidente de Estados Unidos confirma que no quiere participar en la lucha contra el cambio climático. Lo ha tenido que reconocer la anfitriona, Angela Merkel. Reino Unido se ha mostrado consternado. España se lo toma con más calma.

El G20 sí ha conseguido un acuerdo salomónico en el otro gran tema, el comercio. Ese es el segundo titular: se condena el proteccionismo, como querían casi todos pero, para contentar a Trump, se justifica que los países tomen medidas puntuales para proteger sus mercados. La tercera novedad de esta cumbre es más bien una imagen: la de la nueva y prometedora relación con Vladimir Putin. Su primer encuentro oficial fue tan bien que duró dos horas y cuarto, en lugar de los 30 minutos previstos. El presidente ruso ha confirmado que dieron por zanjado un tema espinoso, la presunta interferencia de Rusia en las elecciones, y se comprometieron a colaborar. Trump también se acerca a otro nuevo socio, Reino Unido. Hoy le ha prometido a su primera ministra un gran tratado comercial en cuanto salga de la unión europea. Ese es el tercer titular del G20: el presidente de Estados Unidos forja nuevas amistades con líderes que van por libre y se aleja cada vez más de la Unión Europea.