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La Eurocámara endurece las sanciones por discursos racistas y xenófobos de eurodiputados

El Parlamento Europeo ha aprobado este martes cambios sobre su propio reglamento, que incluye, entre otras cuestiones, un endurecimiento de las sanciones para los eurodiputados que utilicen un lenguaje o un comportamiento racista y xenófobo en sus intervenciones o que dificulten el desarrollo de los debates.
El pleno de la Eurocámara ha aprobado con 548 votos a favor, 145 en contra y 13 abstenciones un amplio abanico de cambios que regirá su funcionamiento durante la segunda mitad de la legislatura.
Las normas adoptadas incluyen un endurecimiento de las sanciones por el uso de lenguaje racista, xenófobo o difamatorio, así como para aquellas intervenciones que dificulten el desarrollo de los debates en los casos más serios. Estas sanciones van desde una reprimenda a la pérdida del permiso diario entre 2 y 30 días. Las multas se doblaran en casos de reincidencia (actualmente de 1 a 10 días) y podrían incluir la retirada del derecho a representar a la Eurocámara en el exterior).
Además, las negociaciones entre el Parlamento Europeo y los Estados miembros para alcanzar un acuerdo en primera instancia sobre propuestas legislativas necesitarán un mandato del pleno y no únicamente de la comisión competente.
En concreto, las comisiones seguirán decidiendo por mayoría absoluta si inician las conversaciones con el Consejo de la UE, pero estas deberán ser anunciadas al pleno y tendrá que realizarse una votación si se al menos una décima parte de los europarlamentarios.
Por otro lado, las declaraciones de intereses económicos de los eurodiputados serán más detalladas y se actualizarán con más frecuencia. Asimismo, los antiguos eurodiputados tendrán que informar a la Cámara cuando acepten un nuevo empleo como 'lobbistas'. Los cambios en el Código de conducta también incluyen la prohibición explícita a los eurodiputados para aceptar ser remunerados por actuar como 'lobbistas'.
También se limita a veinte las preguntas escritas que los eurodiputados pueden remitir en unperiodo de tres meses a la Comisión Europea y al Consejo, así como a una propuesta de resolución al mes por europarlamentario.
Precisamente, este límite a las preguntas escritas es una de las modificaciones que ha criticado la eurodiputada de IU Marina Albiol, quien ha subrayado que son "una parte importante del trabajo parlamentario" y que con él "pretenden dar cada vez menos explicaciones y rendir aún menos cuentas por las decisiones que toman".
"El informe aprobado para modificar el reglamento del Parlamento Europeo es el enésimo intento de la gran coalición para reforzarse y silenciar al resto de grupos", ha denunciado Albiol.
Por contra, el responsable del informe, el socialista británico Richard Corbett, ha asegurado que con los cambios la Eurocámara será "más democrática, más transparente y mucho más eficiente". "Es de hecho una reforma equilibrada y razonable", ha defendido.
A su vez, el eurodiputado de EQUO, Florent Marcellesi, ha mostrado su satisfacción por "haber conseguido medidas que contribuyan a mejorar la transparencia y la integridad de las instituciones europeas", pero al mismo tiempo ha advertido de que es necesario "un sistema mucho más fuerte que sancione malas prácticas".
"También nos complace haber mejorado las reglas que gobiernan nuestra propia casa: al prohibir tareas de lobby paralelas, mejorar la transparencia de los ingresos y pedir a los diputados reunirse solo con los grupos de presión registrados, podemos ayudar más fácilmente a eliminar los conflictos de intereses dentro del parlamento", ha destacado.